¡No tengo amigas!

¡No tengo amigas!

Hace muchos años, llegó a mi consulta una mujer con un asunto que le causaba bastante tristeza: “Me he dado cuenta de que no tengo amigas”. 

De nuestro trabajo acerca de la amistad, del realizado con otros clientes y de mi propia experiencia personal, he ido construyendo una escala jerárquica de vivencia de amistad. Es una jerarquía dinámica, no estática, pues una misma persona puede moverse hacia rangos más altos de amistad o más bajos. 

¿Y de qué depende el nivel que ocupa la persona?, ¿de qué depende el movimiento de la misma de un rango a otro de la escala? Simple y llanamente de cómo nos sintamos hacia ella, no se trata de juzgarla o tener falsas expectativas sobre ella o crear dependencias insanas. 

Hacia tus amistades con las que tienes niveles básico de amistad sientes aprecio y te agrada pasar un rato con ellas. No les confiarías nungún secreto o intimidad. No estás seguro de si te harían un favor si las necesitaras. Tampoco te sientes comprometido a hacérselo si ellas te lo piden. Puede que incluso sientas tentación a veces de cambiar de acera si las ves venir o no devolverles una llamada o un mensaje.

Con los amigos y amigas de niveles medios, ademas de quererlas y sentir placer cuando compartes momentos con ellas, te sientes comprometido para intercambiar favores, incluso puedes invitarlas a eventos importantes y viaja con ellas en vacaciones. Sin embargo, hay una parcela de ti que desconocen, puede que no les abras del todo el corazón aún. 

Cuando se tienen amistades de niveles superiores, el vínculo es fuerte, la confianza, la autenticidad y la compasión ocupan el núcleo de la relación. Ella te mira “con buenos ojos” y es sincera contigo. Te sientes cuidado y aceptado tal como eres. Con sus acciones notas que le interesas, te escucha con empatía y sabes que pase lo que pase y hagas lo que hagas, esa persona estará a tu lado. La misma actitud tienes tú hacia ella. 

La conexión con estos grandes amigos representa lo que cada ser humano necesita en su dimensión afectiva y social para realizarse plenamente.

Es interesante el trabajo profundo con las vivencias de amistad. En ocasiones los problemas se solucionan dándoles la vuelta para verlos desde otra perspectiva. Cómo le pasó a la consultante de la que hablaba al principio y nos pasa a muchos de nosotros, se logran amistades de nivel superior cuando podemos decir con total convicción sentida: “yo me amo y me trato a mí mismo como a un gran gran gran amigo”.

Karla Hamelin 

Imagen: https://www.instagram.com/psicologia_xxi/

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