¿Conoces tu mejor versión? 

¿Conoces tu mejor versión? 

¿Mantenemos muchas de las defensas que en nuestros primeros años nos fueron útiles? ¿Nos damos cuenta de lo ridículas e inapropiadas que pueden resultar en la actualidad como adultos? Sirva de ejemplo los berrinches y pataletas de nuestra tierna infancia en la que poco o nada sabíamos sobre la gestión de las propias emociones.

Puesto que algo hemos aprendido, hoy no defenderíamos una ciudad con murallas medievales, ni usaríamos aquellas defensas emocionales a las que nuestro niño interior sigue aferrado.

Mejor será que utilicemos los recursos de nuestro yo adulto en la búsqueda de nuestra mejor versión.

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