Un regalo en sueños

Un regalo en sueños

Un ancestro lo persiguió sin conseguir darle alcance. En su huida trató de defenderse proyectando una imagen irreal, a modo de cáscara vacía, aunque su perseguidor captó el engaño.

Aquella huida onírica era una metáfora de la relación distorsionada que ambos mantuvieron en el pasado. Su miedo a expresarse frente aquella figura de autoridad se repetiría mas adelante con otras figuras de autoridad, afectando incluso a la suya propia.

Las defensas que un día levantó nuestro niño interior, si no se actualizan, se convierten con el tiempo en los barrotes de su cárcel como adulto. Por ese motivo cuando un “fantasma” nos persigue hay que dejar que nos alcance. Viene a mostrarnos facetas nuestras de las que hemos preferido escondernos o a liberarnos de nuestro carcelero interior

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