¡Puertas bien cerradas!

¡Puertas bien cerradas!

¿Qué sentido tiene tener una puerta cerrada con cerrojos si no hay paredes alrededor?

Es un clásico cuento sufí, a modo de chiste, en el que Nasrudín actúa siempre como un tonto. Lo absurdo de su proceder nos provoca una sonrisa, al mismo tiempo que nos hace reflexionar sobre “nuestras propias puertas cerradas a cal y canto en las que tampoco hay paredes alrededor”

¿Son serios los cuentos?

Los cuentos se han utilizado desde la antigüedad inmemorial, como portadores de conocimiento e instrumentos de comprensión. Un cuento es un instrumento que permite burlar las defensas del inconsciente saltando por encima de cualquier diferencia cultural. Al mismo tiempo permite su lectura a muchos niveles, desde el básico y lúdico hasta el más elevado.

¿Cuál sería la explicación de este cuento?

Es mejor no explicarlo. El cuento es sólo una mitad, la otra mitad es la interpretación que llevamos dentro. Cuando conseguimos fusionar ambas mitades experimentamos comprensión y cierto grado de sabiduría.

Ya lo decía Albert Einstein: “Si quieres un adulto con un pensamiento creativo, de pequeño cuéntale cuentos, si lo quieres además sabio, cuéntale más cuentos”.

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