¡No han comprendido nada!

¡No han comprendido nada!

-Maestro, hemos venido de visita, igual que hicimos en años anteriores.

-¿Para qué? ¿Acaso no conocen ya mi mensaje? No es devoción lo que necesito. Quiero que cada uno de ustedes aplique en su vida lo que aprendieron conmigo, esa sería una actitud adulta.

-Es que necesitábamos volver a verlo.

-Si necesitan volver a verme es que no comprendieron nada de lo que les expliqué.

-¿Por qué?

-Siguen siendo niños buscando el afecto y la aprobación de un padre exterior. Conviértanse en sus propios padres y dejen de buscar fuera lo que sólo podrán encontrar dentro. Ningún maestro, por sabio que sea, les dirá el camino que deben seguir. Han de descubrirlo.

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