Muchas veces el mejor ataque comienza por una buena defensa. 

Muchas veces el mejor ataque comienza por una buena defensa. 

Su niño interior, arrastrado por una dinámica cumplidora, estaba siendo manipulado por un entorno voraz. Era absolutamente necesario que su personalidad central tomara el control y deshiciera los cada vez más numerosos entuertos.

Dijo el adulto: “Ha llegado el momento de tomar decisiones que no van a gustar a todo el mundo. El momento de poner las cosas en su sitio”

¿Cómo lo haremos? (Preguntó el niño interior asustado por si dejaban de quererlo) 

-Añadió el adulto: “¡Es muy sencillo! Consiste en responder con un no a las peticiones que queden fuera de lo que queremos y podemos hacer”

¿Se lo tomarán mal? (Volvió a preguntar el niño) 

Los otros no tienen límites en cuanto a peticiones se refiere (representan el Mundo). Nuestro cuerpo físico sí los tiene y cuando lo forzamos -física o psicológicamente- nos convertimos en nuestros peores enemigos.

 

0 Comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: