Los informativos de televisión son como la película del día de la marmota

Los informativos de televisión son como la película del día de la marmota

Reconozco que por las mañanas, mientras me tomo un café, conecto con un canal de noticias de 24 horas para ver lo que cuentan del mundo. Lo cierto es que cada cinco minutos repiten los mismos titulares, tiempo insuficiente para tomarme el café, lo que me obliga a ver dos o incluso tres ciclos completos repetidos.

Esto me trae a la memoria la película “Atrapado en el tiempo”. ¿La recuerdan?  Sucede en un pequeño pueblo de Pennsylvania, donde un periodista gruñón y antipático se ve condenado a revivir, una y otra vez, el mismo día. Bill Murray, el actor que interpreta al hombre del tiempo de una televisión, percibe que lo que le sucede en cada momento ya lo ha vivido.

Frente al televisor por las mañanas, al igual que le sucedía a Bill Murray, observo las noticias que alguien “cocina” para nosotros con esa misma sensación. Hay que prestar atención a las dos o tres primeras, que además de repetirlas cada cinco minutos, están presentes a lo largo de toda la semana. Ahí es donde quieren que fijemos nuestra atención.

No hay forma de huir de la “manipulación informativa”. Al buscar una alternativa en otro canal me doy cuenta de que las noticias obedecen a modas y siguen la audiencia (es decir el dinero). Cuando un canal ha descubierto un filón el resto de las cadenas lo imitan.

El componente emocional parece ser el que ocupa el lugar más elevado. Morbo, indignación, catástrofes, poder, asesinatos, injusticias, etc. Sin olvidar el deporte, otro generador de emociones de máximo nivel. Se diría que algunos utilizan estas descargas emocionales colectivas como alimento

Confieso que trato de dosificar el tiempo que estoy frente a la televisión, aunque (como me pasa con el azúcar) no he conseguido prescindir completamente de ese hábito. Estoy convencido que si un día consigo dejarlo del todo creo que estaré igual de mal informado pero probablemente más sano. 

Por cierto (continuando con el ejercicio de deshacernos de lo que no usamos) en el trastero he descubierto dos monitores muy antiguos de televisión, llevan allí muchos años. Creo que es el momento de abrirles la puerta.

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