La astrología. El conocimiento protector

La astrología. El conocimiento protector

Sentir a Dios hace innecesaria la fe.

Cuanto más voy adentrándome en la práctica de la predicción astrológica, de la mano de mis consultantes, alumnos y textos antiguos que voy revisando con mis colegas, me va embargando una sensación de plenitud que va haciéndose cada vez más completa. Sin euforias ni mensajes doctrinales, sin estridencias de alarma catastrofal ni referencias a divinidades, posiblemente ciertas. De una forma suave y seráfica, el constatar que todo en el universo forma parte de una misma unidad, porque todo encaja, todo está relacionado con todo, cada acontecimiento es consecuencia de los anteriores y todo surge de forma armónica según esa melodía de fondo del universo, me llena de certezas difusas como la totalidad del océano.

A lo largo de mi vida he pasado por situaciones límite de las que no creí sobrevivir, pero desde que hace 40 años empecé a estudiar astrología a fondo con mi maestro, esas sensaciones de no poder continuar fueron suavizándose poco a poco a golpe de comprensión del universo, que iba barriendo una a una ambiciones mundanas, deseos materiales que parecían inaplazables.

El estudio de mi propia Cata Natal en momentos de desesperación me tranquilizaba porque observando un aspecto muy crítico y demoledor me daba cuenta que a continuación asomaba por el horizonte una conclusión armonizadora, o cuanto menos una salida o una derivación por otro camino que yo no había ni sospechado y que venía a mostrarme otra forma de enfocar esa crisis, en lugar de empecinarme obsesivamente por lo que creía que era la vía a seguir.

Luego tuve el privilegio de tener alumnos a los que transmitir enseñanzas de astrología, y con cada pregunta que me hacían y la necesidad de aclarar mis ideas para darle una respuesta entendible, el proceso mental de armonización supuso también irme aproximando a la esencia del conocimiento, por la cual todo tiene un sentido; a condición naturalmente que yo pueda delegar ese sentido al orden universal en lugar de obcecarme en lo que a mí me interesa.

Y con el paso del tiempo, el estudio continuado y sus reflexiones resultantes, van produciendo esa sensación de que cada pequeño acontecimiento tiene su origen en otros, y que nada está decidido respecto del próximo paso que he de dar, pues depende de la actitud con la cual lo enfoque.

Juan Trigo

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1 Comentario

  1. Ly 4 meses hace

    Muchas gracuas, Paco
    MUY INTERESANTE.
    Un abrazo de Luz
    Ly

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