¡Entendí que podía hacer más por mis pacientes!

¡Entendí que podía hacer más por mis pacientes!

Dejé quince años de medicina despersonalizada, en la que veía enfermedades y no enfermos, en la que recetaba abusivamente pastillas y antibióticos, encareciendo y cronificando patologías sin curarlas…

Tuve que aceptar, finalmente, que mi padre tenía razón. Mi padre fue médico, mi abuelo fue médico. De niño caí enfermo y falté mucho a clase, padecía una bronquitis aguda… Y mi padre me llevó ¡al mar del Norte! Tres semanas de baños de agua fría, inhalaciones de agua marina, paseos por la costa y por el bosque… Yo tenía siete años y me aplicó la cura naturópata de Kneipp: ¡me curé!

¿Es más barata y eficaz la naturopatía?

Sí, eso sostengo, y la Seguridad Social alemana cubre hoy ya algunos de estos tratamientos. Pero sigue en pie la guerra de dos bandos…

¿Qué dijeron sus colegas médicos?

Me desprestigiaron, se burlaron. Por eso tomé una decisión: ¡testaría científicamente cada bondad empírica de la naturopatía!

Y sobre el ayuno… ¿qué dice la ciencia?

Que el metabolismo agradece descansos bioquímicos cíclicos, periódicos y regulares. ¡Cada ayuno es un reset para tu organismo!

¿Qué ciclos de ayuno me aconseja?

¿A qué hora te pide tu cuerpo acostarte? Eso es genético: averígualo primero. En mi caso, me entra el sueño a medianoche.

Pongamos que a mí me sucede lo mismo.

Bien, pues ayuna tres horas antes de acostarte: de nueve a doce ¡no comas nada! Levántate a las ocho… y ayuna tres horas más.

¡Todos me insisten en que desayune!

No, con un café basta. Yo ayuno catorce o –mejor– diecisiéis horas cada día.., ¡y me siento fuerte y sano! Come bien a mediodía, entre doce y una. Y cena entre siete y ocho.

Me entrará hambre entre horas…

Pues tómate un capricho, con una condición: ¡que sea algo muy pequeño y muy exquisito, delicioso y caro! Yo soy goloso… y paladeo una rica trufa de chocolate.

¿Cuál es su plato predilecto?

La paella con verduras. El wok vietnamita. La pasta con tomate. Las ensaladas variadas.

La dieta vegetariana ¿no le aburre?

Un poco. Pero si persistes tres meses… ¡sentirás tanta mejora… que te compensará!

¿Qué otras prácticas naturópatas me aconsejaría?

Camina descalzo todo lo posible. Duerme sin calefacción, con la ventana abierta para oxigenar el aire. Date baños de bosque…

¿Baños de bosque?

Pasear por un buen bosque tonifica el sistema inmunitario, rebaja la hipertensión y modera el pulso cardiaco: lo hemos medido.

Con el tentador azúcar… ¿qué hago?

Ingerimos demasiado azúcar en nuestra dieta, viene oculto en casi todo:¡ minimízalo!

¿Y la sal?

No hay consenso científico: sólo modérala.

¿Y el alcohol?

Sólo un vasito de vino al comer, no más.

Practicaré una naturopatía sólo aproximativa, con su permiso…

Tú decides, pero sí te pido que no olvides nunca una cosa: eres biología, ¡eres un animal!

Despida a este animal con una infusión.

Infusión de dos láminas cortadas de una raíz de jengibre: tonifica tu inmunidad. Por las mañanas bebe una infusión de hinojo: te limpia y activa. Por las noches bebe una infusión de hierbaluisa: te calma y relaja.

Extracto de una entrevista con Dr. Andreas Michalsen, médico internista y naturópata. Fuente: La Vanguardia

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