El observador

El observador

Dos buenos amigos de la infancia se encuentran en la calle después de muchos años.

-“¿Me acompañas? He de recoger una cosa de mi casa. Será solo un momento” Preguntó a su amigo, mientras recordaban con alegría algunas anécdotas que compartieron durante la niñez.

-“No hay problema, tengo tiempo” Respondió el otro. 

Cuando entraron en la vivienda pasaron un momento por la biblioteca donde el propietario recogió unas llaves. Después salieron a la calle para continuar con el paseo y los recuerdos de sus primeros años escolares. 

El pasado fue el único tema de conversación durante la hora escasa que compartieron. Sin embargo, cuando iban a despedirse, el otro dijo alegrarse mucho por los cambios y la nueva vida que había percibido en su amigo. 

-Pero si solo hemos hablado del pasado. ¿Cómo puedes hablar de mi presente si no lo conoces? 

-He visto tu casa, y lo que es más importante, he visto tu biblioteca. Me has mostrado, sin imaginarlo, mucho de lo que ahora eres sin necesidad de palabras ni definiciones. He captado en tu imagen actual que tu conciencia está centrada, lejos de la que tenía aquel niño que hoy hemos recordado con alegría. Incluso los silencios hablan para aquel que quiere escuchar el mensaje.

PD: Parece que siempre mostramos mucho más de lo que imaginamos.

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