Aprendiendo a detectar “caricaturas” del mundo que nos rodea 

Aprendiendo a detectar “caricaturas” del mundo que nos rodea 

En un dibujo la caricatura suele ser una exageración desmedida. Alguien con boca grande podemos representarlo como si solo fuera una boca, o como un pez si los rasgos de su rostro nos lo recuerdan ligeramente.

Consideramos como algo normal que un grupo de jóvenes en un bar se comuniquen de forma exagerada, casi como caricaturas vivientes, cuando están compartiendo unas cervezas. También que en el cine aceptemos de buen grado lo caricaturesco con algunas de las películas que vemos cuyos argumentos no resultan en absoluto creíbles. 

En cambio no debería ser tan normal que la prensa repita sistemáticamente una determinada consigna. Poco importa si es o no verdad. Cualquier mentira repetida hasta la extenuación, convertida en“caricatura”, será finalmente percibida como una verdad. “Cuando hay mucha moneda falsa en circulación no somos capaces de reconocer la verdadera” es lo que explican los cuentos sufis.

Las recetas simplistas habitualmente suelen ser “caricaturas” de la vida: hacer esto es bueno y hacer lo otro es malo. (¿Bueno para qué y malo para qué…?) Hay muchísimos “vendedores” de todo tipo que las aplican en el mundo económico, político, social, etc. Sin embargo la vida nunca suele ser A o B, porque siempre hay otras muchas opciones que desde esa perspectiva no se exploran: C, D, E, F, etc. 

Cuando detectemos que tratan de vendernos “una caricatura” podríamos  esbozar una sonrisa si el chiste es ocurrente y lo merece. Después sigamos adelante con nuestra vida.

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