Vive sin planes

Vive sin planes

Alejandro Jodorowsky: Vive sin planes: los pequeños pasos construyen un largo camino. Nunca una situación adversa es total: primero sobrevive y luego deja que la vida te realice más allá de los sueños… Esta fábula quizás pueda serte útil:

Sumidas en la tierra fértil, dos semillas germinaban. Una, que tendía a adquirir formas rectas, no cesaba de elaborar planes con ciega seguridad en el triunfo de su vida futura: “¡Cuando crezca seré un árbol largo y recto que llegará hasta el cielo!” El otro grano, curvilíneo, concentraba simplemente su energía en brotar, aceptando la suerte que el destino le deparara… Pronto surgieron de la tierra; el tiempo era agradable y el cielo azul. Las generosas lluvias les permitieron crecer y convertirse en arbustos. El que siempre hacía planes, estiraba sus ramas hacia lo alto: “¡Pronto subiré tanto y seré tan fuerte e importante que acariciaré al sol con mis hojas!” El otro dejaba que sus ramas se desarrollaran sin imponerles caminos, obedeciendo los secretos designios de la naturaleza: “¡Seré lo que me toque ser!” … Pasó el verano. El viento trajo nubes de piedra, grises y duras como el granito que, por desgracia, eligieron para detenerse el sitio en que crecían los arbustos. La primera planta viendo que los cúmulos le cerraban el paso hacia las alturas, se desesperó y, embargada por la furia, comenzó a golpear las rocas con sus ramas tratando de partirlas. Lo mismo, pero sin alterarse, hizo el curvilíneo. Llegaron a la conclusión de que las nubes eran irrompibles. En lugar de crecer como una línea, el curvo cambió de dirección y empezó a arrastrarse por el suelo. El recto, lleno de dignidad, despreció a su camarada: “¡Antes de reptar como un cobarde, prefiero morir!” Y, habiendo perdido la esperanza de realizar su sueño, dejó de alimentarse y se secó. La otra planta siguió buscando horizontalmente una salida. “¡Por muy grande que sea una nube de piedra, nunca podrá cubrir todo el cielo!” Entre dos de esas rocas encontró una grieta. Por ahí creció hasta salir a la luz, sobrepasando el mar de granito. Y sin proponérselo, naturalmente, llegó a las regiones más altas del firmamento.

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