“El viento sobre el lago” habla de la verdad interior y del poder de la perseverancia.

“El viento sobre el lago” habla de la verdad interior y del poder de la perseverancia.

Carmen Guerrero y Paco Bou, Plano Sin Fin, entrevistan a Mila Villanueva.

Quién es Mila Villanueva? (Desde tu experiencia como escritora nos gustaría que compartieras alguna cosa sobre dicho personaje interno que te habita y la forma en que lo vives).

Mila Villanueva es la Mila escritora, contrariamente a Milagros, o Mili, es muy puntillosa, organizada y ordenada. Es muy obediente, cuando le llega la inspiración lo deja todo y se pone manos a la obra.
Es responsable, exigente consigo misma, ávida e inquieta, para escribir le gusta rodearse de información y finalmente es sorprendente, es una gran descubridora.
Utiliza el apellido de la línea materna porque esa rama de su árbol genealógico está poblada de personajes bohemios, misteriosos, grandes videntes, artistas y escritores.
Ama la soledad, los espacios abiertos, la orilla del mar y los lugares silenciosos, pero también las plazas con palomas, los barrios antiguos y la lluvia.
Convivo feliz con ella porque me da grandes satisfacciones, la respeto y la cuido.

Cómo te sentiste al tener por primera vez en tus manos, materializado, “El viento sobre el lago”?

En primer lugar sentí algo así como la alegría de un logro cumplido, pues “El viento sobre el lago” tuvo un largo tiempo de gestación, después también gozo por haber logrado un “objeto bello” dado que cumplía con mis expectativas, tanto la portada, elegida por mi editora Lidia López Miguel, como las ilustraciones de Enriqueta Hueso, que apoyan sobremanera la obra enriqueciéndola estéticamente.

Nos gustaría saber cómo nace en ti tu pasión por el I Ching y de qué forma los hexagramas se convierten en poemas a través de ti.

Mi pasión por el I Ching viene de mi pasión por las filosofías orientales, de las que cultivo por ejemplo el arte del haiku o la meditación zen.
Después de largas meditaciones sobre cada hexagrama me di cuenta del potencial poético de este libro milenario, de la belleza oculta dentro de él. Respeté bastante cada predicción o cada pasaje del mismo y el resultado ha sido “El viento sobre el lago”, que precisamente es el título del hexagrama número 61 y habla de la verdad interior y el poder de la perseverancia.

Mila eres madre y escritora, en qué sientes que se parece un libro a un hijo?

Al igual que un hijo, un libro tiene un proceso de “gestación”, después se da a la luz, se entrega al mundo, pero sin dejar ya nunca de pertenecernos. Es también una parte de uno mismo, “palabra hecha carne de la carne”.

Entendemos que cada pasaje de este libro contiene un mensaje mutante y único en cada lectura ya que está escrito por tres almas, la deI I Ching, la tuya como poeta y la del propio lector en el momento que la interpreta. Podríamos hacer uso de él como un oráculo?

Sí, se puede en la medida que subyace en él esta posibilidad. Cada poema deja un espacio en blanco, es abierto, abre puertas…si buscamos una respuesta en él casi siempre la encontraremos. Todo es cuestión de estar atentos, y también de saber que no se debe preguntar dos veces al cielo, tal como nos enseña el hexagrama número cuatro: Juventud.

Dirías que con tu libro “El viento sobre el lago” se establecen nuevas conexiones entre el mundo intelectual y el emocional.

Sí, en la medida que esto es lo que hace la poesía. La poesía tiene una gran parte de intuición de “inspiración”, huye de las leyes de la lógica y sin embargo se somete a reglas rígidas como puede ser la métrica, que en último extremo tiene que ver con las matemáticas.

Vayamos más allá. ¿Puedes contarnos algo de tus próximos proyectos?

En principio aún me queda un largo recorrido con “El viento sobre el lago,” pero me estoy planteando escribir un nuevo poemario con ilustraciones del pintor y buen amigo José Lapasió, sobre el Camino de Santiago.
Mila Villanueva,

“El viento sobre el lago”

 

 

 

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