El viaje a la adultez

El viaje a la adultez

La mayoría  nacimos rodeados por un Mundo que considerábamos incomprensible. En principio no podíamos hacer otra cosa que actuar como una esponja y dedicarnos a absorber instintivamente lo que nos ofrecía el entorno. Por tanto es fácil que ahora, situados en nuestro personaje infantil, continuemos reproduciendo patrones o programas de los que no somos conscientes.

Pensemos que nuestro niño interior es también nuestra parte más vulnerable, la que no podemos ver con claridad porque en ese lugar hemos creado como defensa un personaje. Y cada uno de nosotros creamos un personaje distinto.

Nuestros niños interiores tuvieron que disfrazarse para poder salir adelante y se vistieron con unos ropajes a la altura de las circunstancias (en ocasiones dramáticas) que les tocaron vivir.

Otra certeza es que seguirá siempre con nosotros, seamos o no conscientes de él. Debemos agradecerle su papel en la construcción de aquella defensa. Sin embargo ahora no debería dirigir nuestra vida, las riendas de la misma debe tomarlas nuestro personaje central, el adulto. El único que tiene la capacidad de ofrecer soluciones cuando las cosas se ponen difíciles.

El viaje a la adultez tomará distintas formas pero siempre será un reto. En parte consistirá en dar un salto a lo desconocido. Pasar de la comodidad, de nuestra zona de confort, a aquello que supone un desafío.

Hay quien tendrá que dejar la estrategia solitaria y buscar el acuerdo. Otros dejarán atrás la belleza y tranquilidad del refugio para enfrentar todo tipo de peligros. Podemos encontrar a los buscadores de verdades que desean convertir en creencias. Sin pretender agotar, ni mucho menos, todas las posibilidades tendremos que afirmar que son muchos los caminos… ¿Has tomado conciencia de cuál es el tuyo?

¡Que el miedo no nos detenga en esta aventura maravillosa que es la vida!

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