Una educación para formar Seres Humanos

Una educación para formar Seres Humanos

¿Cómo se debería educar a los niños?, unos tendrán una respuesta, otros tendrán dudas, otros no sabrán. Lo cierto es que para comenzar a contestar esta pregunta, hay que primero dejar de pensar que los niños son ingenuos. Ellos así no lo manifiesten, están atentos a todo lo que sucede. Aprenden de lo que observan y escuchan en cada sitio que se encuentren; y aunque se diga que los niños olvidan rápido, la realidad es que hay situaciones emocionales que generan huellas psicológicas desde la infancia. Los padres deben saber cómo guiar a sus hijos cuando estas se presentan; por eso educar es toda una aventura. Una aventura en la cual se debe ser muy amoroso, respetuoso, cuidadoso, y conciente.
Cada niño es un ser humano con mucho potencial, y ese potencial se debe ayudar a explorar y mejorar. Pero a los niños los reprimen porque siempre les están diciendo lo que deberían hacer y lo que no, lo que les debería de gustar y lo que no. Cada niño debe descubrirse y descubrir por sí mismo, y claro que necesita ayuda para hacerlo, pero no con límites ni imposiciones, sino simplemente dejándolo ser él mismo o ella misma, para que pueda expresar lo que surge de sí, y no lo que piensan, sientan, o va con el gusto de sus padres.
A la niña o el niño que se le permite Ser, crecerá sano psicológica y emocionalmente: dejarlo Ser no es dejar de desmostarle amor, o soltarlo y que camine solo, es darle su espacio, su lugar. Es darle amor sin convertirlo en posesión. Es guiarlo para que aprenda a pensar, no a pensar por él. Y ayudarlo a descubrir y apoyar sus talentos y lo que lo hace feliz. Porque al final cada ser humano debe construir su propia vida. Y construir su propia vida no es alejarse del mundo, sino a estar aquí compartiendo lo más valioso de su Ser Esencial, con su talento, su amor, y su humanidad.

Ana María García

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