Todos tenemos un poco de verdad, pero nadie la tiene toda.

Todos tenemos un poco de verdad, pero nadie la tiene toda.

¿Qué queda del nuevo periodismo en el de hoy?

Durante décadas, el discurso periodístico pretendía que había una única verdad y un único modo de contarla, el suyo, y que el periodista debía esconderse tras él.

Pero aún hay hechos y opiniones y, si no los diferenciamos, no hay periodismo.

Por supuesto, pero la verdad no le llega al periodista cada mañana desde el cielo envuelta en papel de celofán para que él la explique al mundo como si fuera solo un médium sin opinión…

Y la noticia también se hace al contarla.

…Es lo que recordó el nuevo periodismo en los sesenta: que no hay una sola verdad sino verdades y que los hechos no se explican a sí mismos, sino que quien los cuenta los redefine.

Seleccionar o no los las noticias al abrir un informativo o un diario ya es subjetivo.

Por eso, lo honrado no es intentar convencer al lector de la impostura de que “esto son los hechos que importan y esta es la única manera objetiva de contarlos”, sino admitir que “esto son los hechos que nosotros creemos importantes tal y como los vemos, pero hay otros y otras muchas maneras de contarlos”.

Todos tenemos un poco de verdad, pero nadie la tiene toda.

El nuevo periodismo, además, dio recursos literarios a la prensa y devolvió al periodista el derecho a no ocultarse tras esa presunta imparcialidad, que en realidad sólo era la voz de los amos de los medios y sus intereses. Tom Wolfe devolvió el yo al periodismo

Pero recuperar el yo del periodista no significa que imponga su ego.

La verdad siempre es personal, pero el periodista no debe personalizarla: en medio hay espacio para el talento.

El nuevo periodismo devuelve el yo al periodista…¿Y el nuevo nuevo?

Hoy el nuevo nuevo periodismo ya no necesita de grandes cabeceras ni grupos para difundirse…

¿Y cómo llegan al lector?

Las nuevas tecnologías y las redes les permiten solos o asociados en red con un patrocinador acceder directamente a su audiencia con sus textos, audios, vídeos…

¿Cómo?

Ahora el mejor periodismo en EE.UU. se hace en audio. Gracias a lo barata que es la tecnología, cualquiera puede editarse sofisticadas piezas de audio sobre buenos textos y todo tipo de recursos expresivos: músicas, efectos, voces…

¿Y eso da para vivir?

Sigue habiendo talentos en plantilla en los grandes grupos, por supuesto, pero, como los salarios bajan y la tecnología permite colgar podcast o textos directamente en plataformas. con un pequeño patrocinio ya pueden ganar más que con un sueldecito de empresa.

Le veo optimista.

A ustedes los europeos siempre les gusta ser los primeros en anunciar el fin del mundo o el del periodismo, por eso también escuchan a los americanos tontos y optimistas como yo.

Me alegra oírle.

Los diarios pierden audiencia porque no han dado a la gente lo que quería sino lo que a ellos les era más cómodo: se han puesto al servicio de políticos y lobbies y han olvidado que, si pierden al lector, lo pierden todo. Deben volver a la calle, averiguar qué quiere la gente y aprender de nuevo a dárselo.

 

Extracto de una entrevista con Robert S. Boynton, investiga el nuevo periodismo; profesor en New York University. Fuente: La Vanguardia.

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