Toda la sociedad actual está basada en un falso axioma

Toda la sociedad actual está basada en un falso axioma

“Todos los hombres son iguales”,  frente a la doctrina antigua: “cada individuo es diferente”, derivada de la experiencia.

No hay dos hombres o cosas iguales, dos gemelos univitelinos son distintos, dos gemelos astrológicos también. Dos cosas difieren aunque solo sea por su situación espacial: ignorar esto es apoyar el resto en una base falsa fundamentalmente.

Demetrio Santos

Las palabras de Demetrio nos ponen en aviso sobre la tendencia uniformadora de nuestra sociedad actual

Uniformar se traduce como “igual forma para todos” lo que conduce a la desaparición de los individuos. Cuando uniformamos olvidamos que todos somos valiosos pero no todos valemos para lo mismo.

Cuando los padres son incapaces de apreciar a todos y cada uno de sus hijos por lo que realmente son, uniformizan, etiquetan, etc. (incapaces de valorar lo que cada uno –como individuo- tiene de especial y diferente) Junto con el uniforme, en lugar de cariño, se reciben exigencias de un orden que trata de controlar inútilmente el caos de la existencia.

¿Todos iguales o todos diferentes? Uniformar es el resultado de una sociedad neurótica que siempre identifica al diferente como peligroso. El uniforme –tampoco lo podemos olvidar- es un disfraz para pasar desapercibidos, para escondernos. Un buen ejemplo son los adolescentes de cualquier “tribu urbana” que visten igual para integrarse en el clan.

Uniformar es una “monstruosidad” si admitimos que cada uno de nosotros tiene una diferencia y es, en cierta forma, una dimensión del Universo.

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