Son las creencias negativas las que nos limitan, no la propia realidad.

Son las creencias negativas las que nos limitan, no la propia realidad.

Dos niños patinaban sobre una laguna helada, era una tarde nublada y fría, jugando sin preocupación. De pronto, la capa de hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua, quedando inmediatamente atrapado. El otro niño, viendo que su amigo se ahogaba bajo el hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró romper la helada capa, agarró a su amigo y lo salvó.

Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido se preguntaron cómo lo hizo, pues el espesor del hielo era muy grueso y las manos del niño muy pequeñas.

En ese instante apareció un anciano y dijo: “Yo sé como lo hizo. No había nadie a su alrededor  para decirle que no podía hacerlo”.

Imagen: obra de Pepa Sánchez

 

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