Si reduces distancias en tu vida, aumentarás su calidad.

Si reduces distancias en tu vida, aumentarás su calidad.

La felicidad es no tener jefe e ir andando a trabajar.

Pero las ciudades de hoy están pensadas para ganar dinero; es decir, para que unos pocos ganen mucho dinero. Y se nos puso a los ciudadanos a servir a ese propósito y las ciudades fueron cada vez haciéndose más grandes y tristes, porque ya no eran para las personas.

¿Cuál fue el error de concepto?

Concebir la ciudad como una unidad de producción y para ese fin separar los usos y las clases sociales. En unos sitios se produce: el área industrial o city financiera y de servicios; en otros se duerme: barrios dormitorios o ciudades residenciales; en otros, se educa: áreas de colegios o ciudades universitarias…

…Y te pasas la vida yendo de uno a otro.

En metros tristes o en atascos tras un camión.

¿Quién se equivocó?

Se atribuye ese error urbanístico de querer dividir los usos –y así los espacios– en una misma ciudad a Le Corbusier en 1931 con la Carta de Atenas. Pero es una culpa que no se merece, porque el gran urbanista allí enumeraba las funciones de la ciudad, pero nunca aconsejó separarlas, sino, al contrario, dijo que debían estar juntas.

Y así evitar desplazamientos inútiles.

En ese sentido, la tecnología y la economía empiezan a ayudarnos a recuperar proximidad, porque, cada vez, la producción de bienes y servicios es más simbólica y necesita espacios menores que pueden estar juntos.

También tenemos grandes cinturones.

Cada vez menos necesarios, porque la tendencia es reunir trabajo, ocio, hogar, amigos, educación… ¡Volvemos a vivir en el barrio!

¿Y si te sale un buen trabajo, pero lejano?

El transporte colectivo debe ser la opción, pero es una opción para compartir y disfrutar: no debe ser otro castigo en nuestras vidas. Y va a ver cómo, poco a poco, el transporte cotidiano dejará de ser una molestia obligatoria y es algo tan agradable como pasear por el parque.

Ojalá.

Seguro: el coche es el cigarrillo del futuro; pero que la industria del automóvil no se preocupe, porque seguirá habiendo coches, aunque menos utilitarios y más para disfrutarlos. Los usaremos por placer.

¿Qué otros ahorros se lograrían?

Unir trabajo, educación y ocio y evitar desplazamientos hará a la ciudad más sostenible. Eso significa que no gastemos hoy lo que necesitaremos mañana ni contaminemos el aire ni el agua que beberán nuestros hijos.

Extracto de una entrevista con Jaime Lerner en La Vanguardia

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