¿Sabemos diferenciar lo que es una pareja de lo que no lo es?

¿Sabemos diferenciar lo que es una pareja de lo que no lo es?

¿Es necesario que toda pareja tenga un proyecto común? ¿Qué es una pareja perfecta?

A MODO DE PRINCIPIO

Uno de nuestros maestros repite constantemente que no nos creamos nada que previamente no hayamos comprobado por nosotros mismos, algo que consideramos muy saludable y que recomendamos a todos los lectores.

Por nuestra parte, lo único que hemos hecho en este trabajo es poner luz en nuestras propias tinieblas, buscando “verdades” que por su naturaleza siempre van a resultar esquivas.

Se podrían escribir un millón de historias sobre la pareja, y no serían suficientes para comprender el milagro que hay tras cada una de ellas.

De lo único que estamos convencidos es que la pareja es el motor que hace avanzar el mundo, desafiando incluso a las mismas estrellas.

¿QUÉ ES UNA PAREJA?

La respuesta de lo que para cualquier ser humano es la pareja podría ser similar a la que podría darnos un pez sobre su percepción del agua. Se trata de algo que nos rodea desde el instante mismo de nuestro nacimiento. Nuestro origen está en una pareja y es precisamente esa cercanía, la que provoca que nos falte perspectiva para poder percibirla con claridad.

Dos seres que se aman y se desean, cuando se unen para compartir una serie de proyectos, forman una pareja. Toda pareja que desee continuar siéndolo debería plantearse crear algo en común: hijos, libros, arte, etc.

El primer rasgo que identifica a una pareja es el de saber acompañarse, caminando al mismo paso.

La esencia de la pareja no es perseguir los mismos objetivos, sino la de colaborar con los objetivos del otro como si fueran los propios.

¿QUÉ NO ES UNA PAREJA?

Veamos ahora lo que no es una pareja. “Dispareja” es un neologismo que sirve para de nir a una supuesta pareja que no comparte nada en el plano intelectual, ni en el campo de las emociones, que viven de forma individual (o no lo vive) la pasión y la creación. Incluso viven a duras penas bajo el mismo techo.

¿Por qué seguir atados a una persona con la que no compartimos absolutamente nada? ¿Tan desesperados estamos que, lejos de alegrarnos la vida, sólo buscamos amargárnosla?

¿Es por miedo a la soledad, o por la incapacidad de estar bien con nosotros mismos, que preferimos establecer parejas de sufridores?

Acabamos descubriendo que hay algo peor que la soledad, y es la soledad compartida con alguien a quien no soportamos.

Breve extracto de Parejas Sin Fin, la pareja como terapia.

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