¿Para qué vivir si sólo nos espera la extinción total?

¿Para qué vivir si sólo nos espera la extinción total?

Alejandro Jodorowsky: A lo largo de mi vida me he encontrado con innumerables artistas que, sin crear sus obras, amargados , se sumergían en el trago y las drogas, declarando que era inútil tratar de realizar algo porque pronto iba a estallar la tercera guerra mundial, un aerolito se estrellaría contra la tierra provocando la extinción de la humanidad, vendrían catástrofes inmensas vaticinadas por los mayas o los astrólogos, el eje de la Tierra se inclinaría provocando un tsunami mundial, seríamos invadidos por los rusos, los chinos, las pandemias, en fin, los terroristas harían estallar bombas atómicas por todas partes. Ahora que muchos se preparan a padecer el fin del mundo en 2012, está fábula, que podría llamarse “Por falta de fe”, puede sernos útil:

Un hombre fue a visitar a un sabio para quejarse amargamente: “¡Cada vez hay más guerras, hambre, contaminación! ¿Para qué vivir si sólo nos espera la extinción total?” El sabio sonrió: “Lo que dices está pasando; sin embargo el destino de la raza humana es grandioso. Te contaré la historia de Pancho Salinas, quien tres veces no tuvo fe. ¡No hagas cono él y aprende a sobrevivir!… Una vez un brujo le dijo a Pancho que en cierta calle solitaria iba a caer un rayo divino que iluminaría al que estuviera ahí. Salinas se sentó a esperar en el sitio indicado. Pasó una hora, dos, diez. Pancho se encolerizó. “¡Fui un idiota! ¡Aquí jamás caerá un rayo!” Y se alejó echando pestes. Pasó un mendigo borracho y se sentó en el sitio de Pancho. ¡En ese momento cayó el rayo e iluminó al vago!…¡Ah, si Pancho Salinas hubiera esperado un poco más!… El brujo le dijo entonces que mirara fijo el cielo porque, por un instante solamente, una puerta iba abrirse en él, por donde podría entrar en el Paraíso. Salinas miró y miró con los ojos bien abiertos durante mucho rato. De pronto se le cansaron los ojos y cerró un segundo los párpados. En ese segundo se abrió la puerta y se cerró. Pancho se fue diciendo que la tal puerta no existía. “¡Bah, son charlatanerías!”…¡Ah, si Pancho Salinas hubiera sido capaz de no relajar su atención un solo momento!… Pancho se hizo pescador. Un día se le acercó un enorme tiburón blanco. Pancho escapó nadando. “¡Socorro, me quiere devorar!” Cada vez que se lanzó al mar para buscar sus ostras,, el tiburón lo persiguió. Y así durante años, en todos los sitios. Salinas envejeció. Una mañana, cuando buceaba, se le acercó nuevamente el monstruo. Pancho empleó sus últimas fuerzas en la huida. Llegó a la playa, agonizante. El tiburón le acercó su horrendo hocico y dijo: “Hace años el Rey del Mar, viendo que eras bueno y honesto, me envió para que te entregara esta perla gigante que es mágica. Con ella no tendrás enfermedades ni miseria. También podrás pedirle todo lo que desees y te lo concederá. Lástima que no hayas querido recibirla antes”. El tiburón escupió la gran perla junto a Pancho Salinas y se fue. Este no pudo alegrarse porque ya estaba muerto.

El “futuro” construido por una mente que desea tener para ser o tiene miedo de perder, es siempre catastrófico.

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