Niveles de trance en las relaciones sexuales

Niveles de trance en las relaciones sexuales

A NDREW G. M ARSHALL, en su libro “Haz el amor como un animal” habla de los siguientes niveles de trance cuando hacemos el amor, defendiendo que imposible alcanzar los niveles más profundos sin pasar por los dos primeros y que los niveles superficiales pueden convertirse en una plataforma para lanzarnos hacia otro universo de relaciones sexuales a explorar.

1.-Superficial

Estás lo suficientemente relajado como para eliminar las preocupaciones del día a día (por ejemplo, la plancha y la redacción de ese correo electrónico de trabajo) y has comenzado a interpretar los gestos de tu pareja en clave sexual (de modo que una caricia o una mirada se tornan eróticas o románticas en lugar de reconfortantes o amistosas).

2.-Rutina

La realidad comienza a desvanecerse (en vez de que tú hagas un esfuerzo consciente para borrarla). Ambos miembros de la pareja están centrados en el sexo, más que en los besos y los abrazos. La conciencia del mundo que te rodea fundamental para la supervivencia diaria—se relaja a medida que te vas haciendo más receptivo al placer. Sin embargo, aún resulta fácil que te distraiga un ruido en otro punto de la casa o recordar de forma repentina algo importante.

3.-Abstracción

Has abandonado por completo la realidad del día a día y has comenzado a sumergirte en el trance. Nada conseguirá detenerte ahora si no llaman a la puerta o se dispara la alarma de tu coche.

4.-En trance

En este nivel, puede que tu pareja y tú estéis cada uno en vuestro propio mundo, pero la conexión es tan fuerte que no hay diferencia entre dar y recibir placer, o entre acariciar y ser acariciado. Estás sumido en una espiral en la que el placer de tu pareja aumenta el tuyo y viceversa. Sólo un grito de «¡Fuego!» evitará que alcances el orgasmo… ¡y tal vez ni siquiera eso!

5.-Éxtasis

Estás totalmente absorto en el trance. Todas las barreras desaparecen. La conexión no es tan sólo con tu pareja, sino también con todos los amantes del mundo (y puede que de todos los tiempos). El sexo ha alcanzado un nivel casi espiritual y la necesidad de tener un orgasmo se desvanece en la insignificancia.

 

 

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