Mentiras y verdades

Mentiras y verdades

Nuestro cerebro, diseñado en pro de la supervivencia de la especie, tiende a dar por verdad: las mentiras repetidas, las mentiras que evitan enfrentarse a verdades dolorosas y las mentiras congruentes con esquemas rígidos de pensamiento.

Aunque la mentira es un mensaje que no responde a “la verdad”, cuando su utilidad está en sintonía con el amor y la sanación, a esa mentira se le puede llamar “trampa sagrada”.

¿Qué es la verdad? 

Es una tierra sin caminos, según afirmaba Krishnamurti, que nunca debemos confundir con la opinión de la mayoría.

Confucio observaba la verdad como cuatro esquinas de las que conocemos sólo una y depende de cada uno de nosotros encontrar las otras tres.

Las palabras indican el camino de la verdad, pero no son la verdad. Consideramos que algo es verdadero por su utilidad momentánea, al hilo de las palabras de Buda: “verdad es lo que es útil”.

Alejandro Jodorowsky dice que cada ser tiene una parcela de la verdad. Que aceptemos la multiplicidad de puntos de vista y que ante infinitas soluciones es preferible no buscar la verdad, sino la autenticidad.

 

Imagen: El roto