Mejor como aliados que como enemigos

Mejor como aliados que como enemigos

Estaba obsesionado por algo que imaginaba escondido a gran profundidad en un territorio tan poco concreto que no permitía el acceso directo. Y mucho menos parecía una opción viable perforar en un territorio tan nebuloso para buscarlo. Junto a aquello tan enigmático al parecer también había algo radicalmente original.

Eran como dos contrabandistas que situados en el “limbo” realizaban sus acciones sin ser vistos.

Tal vez no sean visibles directamente- apuntó un detective- pero una manera de detectarlos es a través de sus conexiones con otros personajes de la trama. Pregunten a aquellos que están, de una manera u otra, en contacto con esas “sombras” y encontrarán valiosas pistas.

Tras la labor policial dieron con cuatro personajes que tenían alguna conexión. Esto es lo que expresaron cada uno de ellos:

-“No los conozco, pero es cierto que los percibo, incluso de vez en cuando escucho sus susurros”. -Dijo una asustadiza niña de apariencia muy racional. Añadió: “Nunca me han gustado porque tienen la capacidad de generarme temores irracionales.  Tienen una incomprensible forma de relacionarse que he tratado de ocultar por todos los medios posibles a los ojos de los demás. Por mi que se queden en el submundo”.

-Un periodista también tenía contacto lejano con aquellos “contrabandistas”. Dijo: “Mi relación es absolutamente conflictiva. Prefiero pensar que son un mal sueño, y no algo con lo que tengo que tratar. En mi día a día me gusta trabajar con hechos y datos contrastables y francamente ninguna de estas “sombras” me los han aportado jamás. Nada de lo que me aportan es comunicable directamente”

-El que estaba al mando añadió: “Creo que en alguna ocasión han trabajado para mí, o eso me han dicho. Pero nunca los he visto y por tanto es poco lo que puedo aportar al respecto. Igual es un rumor y no existen más que en nuestros sueños y pesadillas”

-Por último llegó alguien con aire excesivamente optimista que dijo que su conexión con ellos, si es que la había, era de una sutileza extrema. Y que en absoluto eran tan malos ni desagradables como los pintaban.

El detective hizo una última reflexión: “Pongan en común todos los comentarios, sigan las pistas, busquen donde puedan, pero recuerden que no estamos persiguiendo demonios. Sólo son dos personajes que están más allá de nuestras fronteras habituales y que si resultan extraños es por ser desconocidos.”

PD: Todo aquello que está situado en la Casa XII no lo entendemos hasta que no nos hemos trabajado lo suficiente.

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