Lo situaron sobre una vía y le dijeron que la siguiera. 

Lo situaron sobre una vía y le dijeron que la siguiera. 

¿En qué dirección? Nunca le hablaron de la velocidad a la que debía ir ni el lugar donde llegaría. Por supuesto tampoco le informaron sobre los múltiples cruces de caminos que se encontraría…  Dicho todo esto añadieron que era completamente libre para decidir.

¿Decidir qué? Estaba claro que sólo podía elegir lo que le habían enseñado a elegir. Por tanto, bajo esa visión, no era libre en absoluto.

¿Aquello era una metáfora de la vida? Nos vemos sobre un camino y empezamos a seguirlo sin tener ni idea de lo que nos espera en la próxima curva. Nuestro campo de visión es demasiado reducido para poder tener una imagen de conjunto. En ese momento lamentó no disponer de un libro de instrucciones que le sirviera de orientación. ¡Si incluso los muebles tienen una hoja de montaje…!

Un sabio le dijo que por supuesto existía dicho libro. Un manual que podía ser utilizado como una brújula para orientarnos en este complejo mundo en el que vivimos. Ahora bien, no era fácil ni sencillo de entender porque las cosas profundas nunca lo son. Allí dejó una especie de mandala circular y se marchó diciendo: “una cosa es dar y otra distinta obligar a recibir”

1 Comentario

  1. Juan Trigo 3 semanas hace

    lo mejor que he leido en mucho tiempo. Gracias

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