La tienda de la verdad

La tienda de la verdad

El hombre caminaba paseando por aquellas pequeñas callecitas de la ciudad provinciana. Tenía tiempo y, entonces, se detenía algunos instantes en cada vidriera, en cada negocio, en cada plaza. Al dar vuelta una esquina se encontró de pronto frente a un modesto local cuya marquesina estaba en blanco, intrigado se acercó a la vidriera y arrimó la cara al cristal para poder mirar dentro del oscuro escaparate… en el interior, solamente se veía un atril que sostenía un cartelito escrito a mano que anunciaba Tienda de la Verdad. El hombre estaba sorprendido, Pensó que era un nombre de fantasía, pero no pudo imaginar que vendían. Entró. Se acercó a la señorita que estaba en el primer mostrador y preguntó:

-Perdón, ¿ésta es la tienda de la verdad?

-Sí, señor, ¿qué tipo de verdad anda buscando: verdad parcial, verdad relativa, verdad estadística, verdad completa…?

A %d blogueros les gusta esto: