La puerta

La puerta

Allí estaba, imponente, la puerta que debía atravesar para iniciar un nuevo ciclo vital. En esta ocasión observó que nadie lo recibiría con los brazos abiertos, más bien al contrario, puesto que divisó a los lejos que un personaje temible defendía el acceso.

Sí. Miedo con mayusculas era lo que sentía. Nada le invitaba a pasar por debajo de aquel arco de entrada. ¿Para qué enfrentar otra vez aquello que desde siempre le habían repetido que era difícil o imposible? Sin embargo era obvio que si estaba en la puerta de entrada el mensaje debía ser importante en este momento.

Con cada metro que se acercaba veía como aquel defensor del umbral, actuando como un cancerbero, retrocedía y adquiría mayor tamaño para establecerse finalmente en el mismo centro de la puerta.

Un conocido le aconsejó esperar a que se apartara, aunque sólo fueran unos pasos, para no tener que encontrarse frente a frente con él. Incluso intentar entrar por otro lugar para no escuchar lo que dicho personaje tenía que decir.

Recordaba las palabras de su maestro, inflexibles en este punto, referidas a que cualquier maniobra de evasión o huida no serían de ayuda. ¡Si no pasaba ahora, nunca lo haría!

Desde otra perspectiva ese personaje era un viejo conocido que siempre había proyectado en los otros. Su mensaje, cargado de seriedad y responsabilidad, lo había escuchado tantas veces que no era en absoluto desconocido.

-Se armó de valor: “Oye, ¿qué tienes que decirme?” -le espetó.

-Quiero que en este nuevo ciclo adoptes mi esencia e incluso te vistas con mis ropajes. Me he puesto en la puerta para hacerme más visible a tu conciencia. Hablo de creatividad, servicio, pareja y un largo etc. Desde esta posición podrás ver a todos tus enemigos o adversarios que lleguen blandiendo su espada mental.

Las llaves de aquella puerta, otra de las claves del ciclo que estaba a punto de iniciar, parecían bien visibles para todos por estar en el punto más alto de la fortaleza.

Parece que cuando se inicia un nuevo ciclo se multiplican los miedos por entrar en territorios alejados de nuestra zona de confort. Una de las claves es permanecer despiertos y atentos para observar que zonas inexploradas ilumina nuestra lámpara de la conciencia. Y hacia allí encaminar nuestros pasos…

0 Comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: