La devolución espiritual (con “d”)

La devolución espiritual (con “d”)

Juan Trigo: Es como cualquier camino de devolución espiritual (he dicho devolución, con ”d”), no sirve de nada si no nos sumergimos en la experiencia mística. No sirve de nada doctorarse en las grandes líneas religioso-filosóficas, saberse los clásicos, aprender de memoria el Corán, la Biblia, citar con los ojos cerrados a Buda, Eckart, Spinoza, etc. si algún elemento de su lectura en algún momento no ha logrado cambiar un gramo de algo en nuestra conciencia. Si no se opera ese cambio en el interior (del Tener al Ser), por ínfimo que sea, no ha ocurrido nada, absolutamente nada más que especulación intelectual, es decir, nada. Esto se ejemplifica en el cuento del Ilustre doctor en teología que un día le pide al barquero que le dé un paseo por el lago, lo conocen, ¿verdad?

A veces Nasrudín trasladaba pasajeros en su bote. Un día, un exigente y solemne sabio alquiló sus servicios para que lo transportara hasta la orilla opuesta de un ancho río. Al comenzar el cruce, el erudito le preguntó si el viaje sería muy movido.

-Eso depende talvez según…- le contestó Nasrudín.

-¿Nunca aprendió usted gramática?- No- dijo el Mulah Nasrudín.

– En ese caso, ha desperdiciado la mitad de su vida. El Mulah no respondió. Al rato se levantó una terrible tormenta y el imperfecto bote de Nasrudín comenzó a llenarse de agua. Nasrudín se inclinó hacia su pasajero:

– Aprendió usted alguna vez a nadar?- No. Contestó el sabio gramático.

– En ese caso, amigo, ¡ha desperdiciado TODA su vida, porque nos estamos hundiendo!

 

Fuente: El Paraíso está en el fondo de tu corazón

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