Un “koan” sobre los tesoros escondidos

Un “koan” sobre los tesoros escondidos

¿Lo encontré, o tal vez fue al revés? Esto va sobre tesoros que podemos encontrar en los lugares más insospechados…

Lo cierto es que sus numerosas claves están escritas en un lenguaje simbólico que parece ser varias veces milenario. Queda claro también que su principal valor no es su antigüedad sino su utilidad.

Aunque conocer esas claves no resolverán todos nuestros problemas,  tampoco deberíamos subestimar la valiosa información que contiene.

Si hemos dado con el “cofre del tesoro” busquemos a un “especialista” que nos lo interprete, o tratemos de aprender el lenguaje en el que está escrito a través de estudios que antiguamente fueron universitarios y lamentablemente hoy en día no están reglados.

Su contenido recuerda al de los cuentos sufís -con múltiples y profundos niveles-. Su magia también reside en que en cada ocasión que lo volvemos a estudiar podemos descubrir nuevas facetas, por ser algo “vivo” y por tanto en permanente evolución.

Esta lectura puede recordarnos, nada más y nada menos, que el mayor tesoro reside en ser conscientes de quienes somos y a qué hemos venido.

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