¿Iguales oportunidades para todos? 

¿Iguales oportunidades para todos? 

En aquella sociedad parecía que se valoraba el indicador de inteligencia personal. Desde muy temprana edad los alumnos eran evaluados para conocer dicho parámetro. Una cifra muy alta en inteligencia se consideraba el mejor de los augurios para el triunfo posterior en la vida. Los que no alcanzaban la genialidad pero estaban muy por encima de la media eran considerados como alumnos de altas capacidades. (Por supuesto dejando de lado que no hay ningún test que pueda evaluar todas las capacidades humanas)

Se daba la paradoja que al hacer un seguimiento de los resultados de aquellos alumnos con mucha inteligencia estos parecían conducir muchas veces al fracaso. Al sistema educativo, diseñado para funcionar con los valores medios, le resultaban imposibles de encajar los que estaban muy por encima o por debajo de la media.

Los políticos (de aquella sociedad) decidieron que el sistema era lo importante y que lo mejor era uniformar por abajo. Todos estudiarían lo mismo y pasarían por idénticos filtros. Aunque fueran mínimos por lo menos serían iguales.

Al sistema, en realidad, le resultaba indiferente que las capacidades de unos no tuvieran nada que ver con las de otros. No había tiempo, ni interés, para descubrir los talentos personales del alumnado. La solución que se aplicó, también la más económica, fue la de simplificar y uniformar.

¿igualdad mal entendida? Los resultados a largo plazo de esta decisión todavía están por llegar.

Afortunadamente podemos estar tranquilos, la sociedad de la que hablamos no tiene nada que ver con la nuestra.

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