Guía para elegir el nombre de un recién nacido

Guía para elegir el nombre de un recién nacido

Yusuke Imai y Ayami Moteki, diseñadores de pinturas sin nombre, creen que etiquetar los colores es algo problemático. Afirman que “al no asignar nombres a los colores queremos expandir la definición de lo que puede ser un color, y los distintos tonos que se pueden crear al mezclarlos”.

Etiquetar es algo problemático. ¿No es el nombre la primera etiqueta que nos ponen al nacer? Tal como la etiqueta de “rojo” define una amplia gama de tonos de color, el nombre de una persona encierra infinitos significados, y ellos dependen en gran medida de las asociaciones que cada familia y cada cultura haya construido en torno a éste. Tres niños se llaman Andrés: uno de ellos tenía un tío materno también llamado Andrés que murió de adolescente en un accidente de tráfico; el segundo, se llama como su bisabuelo, un próspero empresario mitificado por la familia; al tercero le pusieron de nombre Andrés porque ese nombre les llegó a sus padres en un sueño, les gustó, sin mediar razones. Adivina las posibles repercusiones de esas “etiquetas” en la vida de esos tres chicos.

Si no nombramos los colores, se expande la definición de lo que son como dicen estos diseñadores de pinturas, pero en nuestra civilización no podemos librarnos de poner un nombre y registrar civilmente a cada bebé que nace. ¿Cómo podemos hacerlo con el mínimo riesgo? ¿Cómo “etiquetar” al bebé con un nombre sin que ello lo limite o lo condicione en su vida?

He aquí una pequeña guía para elegir el nombre de un recién nacido:

1.-El nombre del bebé lo deben de elegir los padres, como verdaderos responsables de su existencia. La persona que nombra, inconscientemente toma poder sobre lo nombrado. Por ejemplo, si una niña elige el nombre de su hermanita igual al de su mejor amiga, o el de su muñeca preferida, imprimirá ciertas características de la relación original con su amiga o muñeca, en la nueva con su hermana.

2.-Si el nombre alude a  algo inmaterial, cuidado de no crear expectativas relacionadas con su significado. Llamar a una hija Paz, puede provocar numerosas ocasiones en las que se cuestione la incongruencia entre su nombre y situaciones en las que deba sacar a flote su lado guerrillero.

3.-Evitar que ese nombre pertenezca a alguien significativo para los padres. A veces se carga al recién nacido con la responsabilidad de darnos lo que otra persona nos dio, o no nos dio. Se trata respetar profundamente el proyecto esencial de cada ser y  no “entregar un guión de vida” al niño nada más nacer.

4.-Evitar los diminutivos. Éstos suelen limitar el crecimiento. Aunque suene cariñoso hasta cierta edad que te llamen Pablito, de adolescente, joven o adulto que te llamen así, puede hacerte regresar  a la infancia y todo lo que ello conlleva en cuanto a dependencia, falta de responsabilidad, etc.

5.-Evitar los nombres masculinizados (por ejemplo, Josefa) o feminizados (por ejemplo, Carmelo) que suelen poner en  evidencia deseos frustrados de que el recién nacido fuese del sexo contrario.

6.-Permitir y facilitar que los hijos, llegado el momento, cambien su nombre de acuerdo a lo establecido por la ley de cada país. Como decía en el punto primero, el nombrador toma poder sobre lo nombrado, y los únicos dueños de nuestra existencia somos nosotros mismos.

7.-El nombre del bebé puede que llegue de manera espontánea a los padres durante la gestación, pero si no es así, ambos pueden entregarse a una meditación conjunta o una visualización creativa, en la que se pida al mismo bebé que les inspire su nombre. Ese nombre resonará a ambos como válido, bello, verdadero, libre de cargas y significados ajenos a la criatura que esperan.

Carmen Guerrero

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6 Comentarios

  1. Mireia Nieto 2 años hace

    Muy buen artículo, Carmen!

    • Autor
      Carmen Guerrero 2 años hace

      Gracias, estimada Mireia. Pronto esperamos entrevistarte para Plano sin Fin. Un abrazo fuerte.

  2. Maria 2 años hace

    Muy lindo! uno no es consciente hasta que no lee este tipo de reflexiones. A mi me pusieron el nombre de mi bisabuela materna que perdia embarazo tras embarazo y milagrosamente pudo tener a una unica hija, mi abuela. Casualmente mi problema fue el mismo y pude tener a un unico hijo a los 42, quien fue anunciado en sueños 2 veces por un angel, era un sueño muy real, donde me decia que tendria un varon y le daría determinado nombre (biblico) y asi lo hice. Y él es muy espiritual y a veces hasta me habla del angel que conoció ¿? No se que creer o no creer. Con respecto al nombre solo hice lo que me dictó el corazon. Gracias, saludos !!

  3. Sttefany 2 años hace

    Hola, tengo una pregunta: Qué pasa si ya tenemos un nombre pensado mucho antes? De alguna forma se idealiza al ser futuro en base al nombre?

    • Claudia 1 año hace

      Tal vez no, pero estás poniéndote a a tu ego por delante, el nombre que a ti te gusta. Lo mejor es que el bebé te “diga” su nombre, o te inspire como dice en la lectura.

  4. graciela gonzalez 1 año hace

    me pusieron el nombre de mi abuelo y de una hermanita q murio, genial jajajaj lo entendi bastante despues y bueno ya con terapias y duelos lo solte, buen artirulo

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