Excava y desentierra tus necesidades ocultas. Ejercicio con el niño interior.

Excava y desentierra tus necesidades ocultas. Ejercicio con el niño interior.

Imaginemos por un momento que la niña o el niño que eras, entra por la puerta de la habitación en la que estás y se sienta a tu lado. Se acomoda y te mira como si viera en ti a una madre o a un padre. Quizás a ese padre o a esa madre que idealizamos en la infancia, coincida o no con nuestros padres reales.

Yo siento a mi niña interior en el centro del pecho, muy cerca del corazón. Es algo parecido al abrazo, pero como si la sensación se concentrara en esa zona corporal.

Cierra los ojos y detecta dónde y cómo sientes tú a tu niño o a tu niña interior. ¿Qué imagen tienes de ella o de él?
Date tiempo para visualizar y sentir.

Ahora que ves y sientes a tu niña o a tu niño interior, te invito a tomar la iniciativa y hacerle una sola pregunta:

“¿Qué necesitas?”

No dejes que tu intelecto se haga cargo del ejercicio. Deja que su respuesta te llegue de ella o de él, de la imagen creada, de la sensacion sentida. Acepta la respuesta sin valorarla, no la juzgues, no la cambies por otra.
¿Qué te parece si eso que necesita tu niña o tu niño interior empiezas a dartelo a ti mismo desde hoy, cada vez que puedas, en este comienzo de año?

Carmen Guerrero

4 Comentarios

  1. Paco Bou 2 semanas hace

    El alcalde de aquella pequeña localidad se asombraba al conversar con un niño que parecía tener sus mismas ideas. El sacerdote veía en él a alguien con quien compartir sus ideales trascendentes. El vecino de edad avanzada, agricultor, estaba convencido de que el máximo interés de aquel infante estaba en aprender todo lo posible sobre el cultivo de los campos. Incluso en cualquier conversación informal sobre futbol, aquel niño parecía ser seguidor del equipo de la persona que tenía delante.

    En realidad el niño aprendió a defenderse comportándose como un espejo que reflejaba las necesidades de todos aquellos adultos con los que se cruzaba a diario. Preguntar sobre sus propias necesidades era como preguntarle a un camaleón cual era su color fuera del entorno que lo rodeaba.

  2. Autor
    Carmen Guerrero 2 semanas hace

    Me despierta compasión todo niño que no puede conectar con sus necesidades genuinas y tiene que disociarse de ellas para sobrevivir en un contexto, en el que él, sólo es un conjunto de proyecciones de los adultos que lo rodean. En esos entornos crecimos muchos de nosotros y nosotras en el pasado.
    En psicoterapia empleamos el término “reparentización” para referirnos al proceso en el que nuestro Ser Esencial (nuestra consciencia del presente, nuestro Self), establece un vínculo con su niño interior, lo mira, escucha, atiende, sana, acompaña y satisface. Este ejercicio del post puede ser un inicio para que ese niño, traído al presente y sintiéndose por fin en una relación de vínculo seguro con nuestra parte adulta, pueda recuperar la consciencia de su propio color, sus propias necesidades.

  3. Paco Bou 2 semanas hace

    El niño confesó que le habría gustado poder jugar sin tener que ser productivo al mismo tiempo. Rodeado de adultos que valoraban la vida en función de la productividad y que por tanto difícilmente entendían el concepto de juego por el juego mismo. Sin tener que lidiar con expresiones del tipo: ¿esto para qué es? o ¿para qué sirve este juego?

    Dijo: “He jugado y mucho. Siempre disimulando el juego debajo de otra actividad que como tapadera fuera productiva, al gusto de las necesidades de los otros. Y sí, sería formidable poder jugar sin tener que disimular”

  4. Autor
    Carmen Guerrero 2 semanas hace

    Formidable, sí!
    😉

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: