El aprendizaje más rápido, efectivo y útil no es el de las clases, los cursos, los másters…

El aprendizaje más rápido, efectivo y útil no es el de las clases, los cursos, los másters…

Es el que haces sin moverte de tu trabajo pero moviéndote mucho en él. Hoy no se aprende sólo con los codos del empollón, sino con la humildad del aprendiz de siempre.

Para lograrlo, sitúate donde puedas copiar a quienes saben y que ese esfuerzo te obligue a abandonar tu zona de confort. Si estás cómodo en tu empleo, es que no estás aprendiendo. Si no aprendes, es fácil, mecánico y lo puede hacer otro por menos o incluso una máquina: lo puedes perder pronto.

¿Hay que correr para no moverse?

Se trata de no dejar desaprovechar ninguna oportunidad de que te exijan. Y asumir que el aprendizaje no sólo sucede en un aula con profesor. Me he encontrado dando una charla en inglés en una empresa y me han dejado sola “para no faltar a clase de inglés” y creo que ya tenían nivel para entenderme.

Porque usted no era ‘la’ profesora.

Debemos superar la obsesión por aulas, títulos, profesores y notas. No es que no sirvan, sirven, pero sólo son un medio, no el objetivo del aprendizaje. Si no estás aprendiendo en tu trabajo, es que no estás trabajando de verdad, es decir innovando, haciéndolo mejor cada día y exigiéndote cada vez más. El mejor modo de aprender inglés es conseguir un trabajo que te obligue a hablarlo.

¿Hoy formarse no es informarse?

Formarse es filtrar el exceso de información. De hecho, no hay exceso de información, sino falta de filtros. Veamos: tienes 10.000 seguidores en la red…¡Bien! ¿Y qué, si no te aportan nada?

Mejor que 10.000 desconocidos, tener 10 de quienes aprendas algo. No piense en el número, sino en el valor de lo que le aportan a diario. Si no, está perdiendo un recurso escaso para quien quiere mejorar: el tiempo.

También te valoran por esa cifra.

¿Quién? ¿Su vanidad? La gente invierte tiempo en las redes por narcisismo, pero hay que usarlas por todo lo contrario, por humildad. Las redes son para aprender y no para enseñarse. Da igual que no te siga nadie si tú sigues a quien te enseña algo.

Extracto de una entrevista en La Vanguardia con Jane Hart, pionera de la formación autodidacta en el trabajo.

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