Ejercicio: Un viaje interior.

Ejercicio: Un viaje interior.

“Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol”
Martin Luther King

Cuando iniciamos cualquier viaje: de placer, de negocios, etc. este nos obliga a mover-nos, a salir de nuestra “zona de confort” y a solucionar las dificultades que se presenten en su transcurso. Sin embargo tampoco podemos obviar que muchos viajes sólo son un cambio de paisaje sin capacidad para provocar ninguna transformación profunda.

La experiencia por lo general, en el caso de que se trate de un viaje con conciencia, nos enriquecerá y ampliará nuestra visión. A la vuelta del mismo ya no seremos los mismos porque nuestro punto de vista se habrá visto alterado.

Nuestros “sensores biológicos” están desactivados cuando actuamos como “robots humanos”. Algo que es bastante frecuente en nuestro mundo actual. El viaje interior que proponemos tiene que ver con “despertar”, en el sentido de ser conscientes, de nuestro camino en la vida.

El reto en forma de ejercicio que aquí planteamos consiste en iniciar un viaje sin necesidad de movernos. El destino tiene que ver con nuestro corazón, punto más cercano y por ello más complejo que existe. El objetivo que perseguimos es que nuestras reacciones a determinados estímulos dejen de ser automáticas.

Como material recomendado, donde puedes anotar aquellas cosas que percibas a consecuencia de tu estado de atención, servirá un pequeño cuaderno. Aunque nada impide que lo hagas en formato digital usando el ordenador, o escribiendo en tu móvil.

Exigirá atención plena y constante durante un ciclo que debes determinar de antemano. La duración de este viaje puede ser de una semana, un mes, cuarenta, noventa días, un año, etc. Es muy importante dejar claro de antemano el tiempo que le vamos a dedicar.

Nos entregaremos de lleno a la actividad que estemos realizando en cada momento lo cual nos obligará a estar en el presente y completamente vivos.

Cada día de ese ciclo aprenderemos algo nuevo sobre nosotros mismos a través de nuestras reacciones con el entorno, familia, hijos, trabajo, pareja, amigos, etc. Incluso trataremos de escucharnos a nosotros mismos en los momentos de silencio. También podemos anotar los sueños y cualquier otra cosa que consideremos significativa.

Transcurrido el periodo que hayamos asignado releeremos todo el material. Es muy probable que quedemos sorprendidos de su contenido. Será en cualquier caso un punto de arranque que nos mostrará las ventajas de permanecer “despiertos”.

Tal vez el único pecado que cometemos tenga relación con nuestra facilidad para “evadirnos” del aquí y ahora hacia “paraísos artificiales” que nada nos aportan.

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