Viajar por la geografía corporal. Meditación.

Viajar por la geografía corporal. Meditación.

 

Viajar por el mundo suele proporcionar generalmente una vivencia placentera. Recorrer nuevos paisajes proporciona experiencias motivadoras, abre la mente, estimula los sentidos. Pero ¿has probado a viajar con consciencia por la geografía de tu cuerpo?

Te invito a conectar con tu cuerpo y dejar que afloren imágenes que se expresen sensaciones. Es un viaje a tu interior. ¿Te apuntas?

El ejercicio que te propongo puedes grabarlo en un audio con tu propia voz o pedirle a alguna persona de confianza que te lo lea.  Es conveniente hacer pausas cada vez que veas este signo “⏸”.

Acomódate en un lugar cómodo. Procura protegerte de interrupciones (por ejemplo, pon el teléfono en modo vuelo).

Cierra los ojos y respira unas tres veces de manera consciente y profunda. Adéntrate poco a poco en tu interior.

A continuación, irás recorriendo tu cuerpo, dejando que de cada parte emerjan imágenes. No juzgues, no censures, no fuerces con el intelecto asociaciones, ni valores nada que provenga de tus sensaciones. Este es un espacio para la libre expresión y la conexión sin límites con tu propio cuerpo. Un viaje hacia la intimidad de tu reino.

Continúa con los ojos cerrados. Lleva la atención a tus manos y brazos. Deja que de ahí emerja la imagen de un paisaje. ¿Qué ves? ¿Qué temperatura hace? ¿Qué colores predominan? Siéntete explorando la región de esa zona corporal.

Viaja ahora hacia tu cabeza y tu cuello. Explora los rincones.¿Está amaneciendo? ¿Anochece? Visualiza y siente la atmósfera de ese submundo. ¿Que te llama la atención? ¿Sacarías alguna foto especial de recuerdo?

Ve tu imaginación en tu tronco, desde la parte baja del cuello hasta los genitales. Visualiza todos los elementos naturales que se expresan en esa zona de la geografía de tu cuerpo. ¿Ves vegetación? ¿rocas? ¿agua?  ¿Qué temperatura hace por la parte del norte? ¿Y por el sur? ¿Hace viento? ¿Te cruzas con criaturas?¿Las reconoces? Dialoga con las que te vayas encontrando. Si no es así, ¿cómo sientes estar solo en toda esa extensión?

Adéntrate ahora al sur de tu cuerpo, hacia las piernas y los pies. ¿Qué notas? ¿Qué ves? ¿Cómo es el paisaje sureño de tu cuerpo? ¿Es igual la parte derecha que la izquierda? ¿En qué se diferencian las zonas de los muslos?¿Qué elemento es caractertísco en las rodillas? ¿Hay vegetación por las espinillas? Siéntete en tus pies. ¿Qué elementos naturales abundan en esa zona? ¿Qué tiempo hace por ahí?

Permítete ahora revisitar el lugar donde encuentras más confort, o más fortaleza, o más belleza, o aquello que en estos momentos más necesites. Permanece ahí unos minutos. El tiempo que necesites. Intensifica los colores, las sensaciones. Experimenta en paz lo que tu cuerpo te expresa en ese lugar.

Poco a poco, abre los ojos y regresa la atención a la sala en la que estás.

Repetir este ejercicio fomenta el autoconocimiento, la conexión con tu cuerpo y con tus emociones día a día.

Carmen Guerrero

1 Comentario

  1. Anónimo 4 meses hace

    Muy bueno, gracias

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