Diálogos sobre un “apuntador” especial

Diálogos sobre un “apuntador” especial

-¿Qué es un apuntador? -preguntó el alumno.

-Respondió el maestro: El apuntador, en el teatro, la revista y la ópera es la persona que asiste u orienta a los actores cuando han olvidado su texto o no se mueven correctamente sobre el escenario.

-¿Dónde está situado?

Permanece oculto. En el modelo clásico el apuntador está instalado entre la escena y el público -imagen de portada-. En la actualidad toma otras formas, adaptándose a los nuevos tiempos y a la tecnología.

-¡Comprendo! – dijo el alumno. Un apuntador aporta seguridad al actor, es como una red de seguridad para los momentos en que se desorienta.

-Así es -dijo el maestro. Y añadió: “Hay otro apuntador que tampoco vemos y que sin embargo puede resultarnos de muchísima utilidad en nuestra vida porque funciona a modo de libro de instrucciones”

– “¿Algo que nos permite conocernos mejor?” -Dijo con cierta incredulidad el alumno.

-Me estoy refiriendo, con lo del libro de instrucciones, a una guía u orientación con la que venimos al mundo y que al mismo tiempo también es una ruta de nuestro camino vital. Algo que nos permite entender muchos sucesos que desde el punto de vista racional no parecen tener ni pies ni cabeza.

-¿Dónde queda la libertad personal?

-El conocimiento de esta poderosa herramienta te brinda la libertad de ser quien eres. Y no lo que otros -familia, educación, cultura y sociedad- quieren que seas. Por ese mismo motivo resulta tan extremadamente peligrosa para los poderes establecidos.

-Una herramienta con esas prestaciones es sin duda una bendición. ¿Por qué no se estudia en las escuelas?

-Al poder, venga de donde venga, no le interesan los ciudadanos libres sobre los que no pueda ejercer el miedo, la represión y en definitiva el control. Esta herramienta está desprestigiada desde hace siglos. Su parte más visible y comercial también bloquea a modo de barrera e impide ver lo que hay en el trasfondo de la misma.

Si la descubres -y profundizas sobre ella- nada impedirá que la puedas usar como “apuntador” en tu vida personal. ¿Acaso no te lo mereces?

-¿Podría comentar alguna utilidad práctica?

-Por ejemplo, imagina que vas a viajar al extranjero, y que el apuntador detecta incomodidades que pueden tomar distintas formas junto con excesivos costes económicos. Nada impide, sin embargo, que hagas el viaje. Eres libre para hacerlo…

-Parece una ayuda si se utiliza con sabiduría.

-Incluso si no se usa con sabiduría también te permitirá valorar la experiencia con otros ojos. ¡Aprender de la experiencia! No tendrá sentido que hables de mala suerte porque el apuntador ya te había advertido de las dificultades.

¡Claro que, si lo prefieres, también puedes seguir pensando que todo es fruto del azar!…

-¿Y esto no puede condicionarnos?

-¿Te condiciona conocer el tiempo que hará mañana si pretendes  salir de excursión a la montaña? ¿O más bien te ayuda a tomar decisiones al respecto? Si va a hacer muy mal tiempo puedes aplazar la excursión para la semana que viene…

PD: La herramienta que se cita en este cuento en diálogos es dos o tres veces milenaria y se llama astrología

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