Demostrar a un corazón infantil que un padre puede ser cariñoso y no un terrorífico abusador.

Demostrar a un corazón infantil que un padre puede ser cariñoso y no un terrorífico abusador.

Vanesa:

Tengo 27 años y a los 12 enfermé de asma y pólipos nasales (a los 11 tuve mi primera menstruación), por lo que nunca he podido respirar bien y siempre estoy asfixiada. Y cuando consigo estar bien es debido a unos peligrosos medicamentos (corticoides) que merman la calidad de la salud que me queda. Siento que viví un hecho traumático que no logro recordar. Además, aún sigo siendo virgen, pues temo muchísimo que el pene entre dentro de mí. Al consultar el tarot me salen estas cartas, por este orden:

LA TORRE- LA FUERZA -EL ARCANO XIII

Estoy sin energías y siento que tengo el alma enferma. Tan sólo quiero curarme y tener alegría de vivir.
Gracias.

RESPUESTA DE ALEJANDRO JODOROWSKY:

Querida Vanesa: Con los pocos datos que me envías, trataré de ayudarte lo mejor que se pueda… Tienes una temprana menstruación. Bruscamente pasas de ser una niña a ser una mujer capaz de procrear. En tu texto unes el asma y los pólipos nasales a estas reglas. Es decir que le das a esas dos enfermedades un significado sexual. El asma no te permite respirar bien, te asfixias: nuestra mente tiende a proyectar los contenidos emocionales en símbolos exteriores. Por ejemplo, la Tierra es símbolo de la madre, y el aire, símbolo del padre. Los pólipos nasales impiden el buen paso del aire… En este tipo de simbologías, la boca es relacionada con el sexo femenino y la nariz con el sexo masculino. Por todo lo cual deduzco que has tenido un grave problema con tu padre. (No quieres que el aire entre en tu nariz ni en tus pulmones). Me atrevo a pensar, porque dices “Siento que viví un hecho traumático que no logro recordar”, que has sufrido un abuso sexual por parte de él. No creo que sea una penetración, pero sí frotamientos con su falo entre tus piernas, lo que debe haberte aterrado. A tal punto que dices, ¡a los 27 años!, “aún sigo siendo virgen, pues temo muchísimo que el pene entre dentro de mí” Leyéndote a ti misma el Tarot, la primera carta que sacas es La Torre, en donde vemos una torre color carne, el símbolo de un enorme falo, con una explosión en lo alto, el símbolo de una eyaculación. En La Fuerza, podemos ver a una mujer aferrando el hocico de una bestia. Lo que podemos interpretar como una lucha para impedir a tus deseos sexuales que se manifiesten. Y por fin el Arcano XIII que expresa el inmenso y violento deseo de defenderte, de limpiar tu pasado, de eliminar aquello que yace sepultado en tu inconsciente. Dices tener el alma enferma, y carecer de la alegría de vivir… Se me hace evidente que en ese abuso sexual paterno, el terror te hizo sentir que lo perdías, pero…

(Lo que te voy a decir a continuación puede chocarte. Te lo advierto para que eso no te suceda. Piensa que lo que yo te digo nos es la Biblia, que sólo es una interpretación posible y en ningún caso una acusación contra ti. Si resuena en ti como cierto, sigue leyendo. Si te parece falso, no sigas y borra de inmediato este texto)…

Una niña ama a su padre, se comporte él como se comporte. Si es capaz de tratar de abusar de ti, es incapaz de amarte, tomándote como objeto sexual, pero no como una hija querida. Tu te aterras, pero ese “pene” queda grabado en tu alma. Se convierte en objeto de tu deseo. Un objeto terrorífico pero que te fascina, porque es el único lazo emocional que tienes con tu padre. Al frotar el miembro contra tus labios toma posesión de ti: le perteneces. Es así como rechazas toda otra penetración: si un amante te poseyera, dejarías de pertenecer a tu padre y lo perderías. Eso hace que te conserves virgen, no solo por miedo al pene, sino porque tu vagina es terreno que pertenece al padre, y tú le eres fiel. Intimamente lo que llamas “alma enferma” es la culpabilidad que sientes, sabiendo que ese temor a la penetración está doblado de un deseo incestuoso. Evidentemente que detestas esta situación, pero no pudiendo cortar las amarras con ese hombre mítico, te agredes a ti misma, privándote de aire. Tus pólipos y tu asma, reproducen constantemente el contacto sexual de la infancia.

Está tan sumergido en tu inconsciente lo que te he dicho, que, por no querer hacerle frente, te has creado tu asma y tus pólipos. No te puedo curar en forma rápida. Si quieres recuperar la alegría de vivir, debes encontrar un psicoanalista que proceda contigo a un análisis en la forma que suele hacerlo, pero con la tarea, muy revolucionaria para él, de, al final de cada sesión, con mucha ternura acercar su boca a tus fosas nasales y soplar dulcemente en ellas para que aspires el aire que te insufla. Esto le demostrará a tu corazón infantil que un padre puede ser cariñoso y no un terrorífico abusador.

El arte de sanar