Consejo psicomágico de Alejandro Jodorowsky para un caso de insomnio

Consejo psicomágico de Alejandro Jodorowsky para un caso de insomnio

Carta del consultante insomne a Alejandro:

Querido Jodorowsky, si todos pensáramos en cómo viven los vagos, seguramente nos sentiríamos mejor. Así como nos sentiríamos mejor pensando que no hemos nacido en África, entre hambre, carestías y sida. Pero es cierto también que nuestra mente (compleja y retorcida) trabaja y crea preocupaciones independientemente de nuestra voluntad. Sobre todo porque soy asesor fiscal, y si a causa de la crisis mundial los clientes dejaran de pagarme, tendría que trabajar gratis, y también perder dinero, ya que los gastos fijos seguirían existiendo (arriendo, programas para los ordenadores, empleados…).

Acabo de cumplir 45 años. A causa de mi trabajo y de la enfermedad de mi padre no tengo pareja, ni tengo hijos: ¿soy acaso un hombre a medias? Haberme dedicado a mi profesión ¿es acaso un crimen?… Quisiera conocer su opinión al respecto, y concluyo explicando que estoy bajo tratamiento con un psicoterapeuta, y tomo alguna medicina, sobre todo para dormir. Pero nada de dosis de caballo.

No firmo con mi nombre por razones obvias.

Respuesta de Alejandro Jodorowsky:

Querido asesor fiscal, esta frase de su carta es la llave para comprenderlo: “Acabo de cumplir 45 años: a causa de mi trabajo y de la enfermedad de mi padre no tengo pareja, ni tengo hijos: ¿soy acaso un hombre a medias?” La respuesta es : “Sí, usted es un hombre a medias porque psico-emocionalmente se ha quedado niño”. Un niño al que le robaron la infancia. Le aconsejo este acto de psicomagia para que recupere su alegría infantil: “Arriende un traje de personaje de dibujo animado, como por ejemplo un pato Donald. Métase dentro del traje y así, oculto por ese disfraz, vaya a pasearse por un parque de atracciones infantiles. Lleve con usted una bolsa con cien euros en monedas de cinco céntimos. Cuando visite los juegos, desparrame esas moneditas hacia los pies de los visitantes, tal como si fueran semillas con las que alimenta a palomas. Regrese a la ciudad, busque una calle donde trabajen prostitutas y, siempre vestido de personaje de dibujo animado, propóngale a una de ellas que fornique con usted sin que se quite ese disfraz. Si le aceptan la proposición, páguele la tarifa, quítese el traje y abandónelo ante los pies de la mujer, alejándose sin mirar hacia atrás. Si es capaz de hacer esto, comenzará a dormir normalmente.

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