Con tanta moneda falsa en circulación ¿seré capaz de identificar la verdadera?

Con tanta moneda falsa en circulación ¿seré capaz de identificar la verdadera?

Pero saber diferenciarlas –y esto es aplicable a otras muchas cosas de nuestro día a día- no depende sólo de lo de fuera, gran parte del mérito o demérito está dentro, en uno mismo. ¿Buscaba respuestas fáciles? ¿Huía de todo lo que lo obligaba a un trabajo personal? ¿Hablaba de cambiar el mundo sin ser capaz de transformar ni uno sólo de sus hábitos tóxicos?

Estaba buscando un gabinete de astrología y el ordenador era una llave que le abría la puerta a un “mercado” de dimensiones casi infinitas. Seleccionó uno, al azar, e introdujo su e-mail para a partir de aquel instante formar parte del fichero de consultantes. Quedó a la espera…

Un día después se preguntó qué sentido tenía que aquel gabinete de astrología, en su primer comunicado vía e-mail le ofreciera a una vidente.

Una oportunidad única de contactar con la mejor vidente del país que por determinados motivos está allí de paso. Y además con un mensaje importante para él.

En el segundo, días después, a una persona que leía las cartas del tarot.

Una especialista en echar las cartas de tarot que había conectado con él sin querer mientras estaba trabajando con otro cliente. En esa conexión había intuido algo muy importante…

En el siguiente comunicado, tras ofrecerle a una santera, se preguntó seriamente ¿qué gabinete astrológico utilizaría la santería como forma de trabajo?

Santera eficaz en el 99% de los casos, por tanto queda muy cerca de la “infalibilidad” del propio Papa.

Pocos días después en otro e-mail le ofrecieron la videncia conectada con los sueños premonitorios.

Vidente a la que le vienen flashes y dijo… “Se ha dado cuenta de que te ama más de lo que pensaba… demasiado como para perderte.”

Eso sí, a estas alturas le quedaban pocas dudas de que el supuesto gabinete estaba utilizando los resortes psicológicos de la esperanza, el miedo y la repetición para vender sus productos.

Resultaba que su realidad estaba a punto de cambiar en menos de diez días y añadían la esperanza de que con la ayuda que recibiría el cambio sería positivo. En sus comunicados en bucle le seguían ofreciendo esperanza junto con el miedo a no conseguirla.

Recordó que la “videncia”(aquella que no es espectáculo) no funciona como una máquina en la que tras descolgar el teléfono puede mostrar resultados instantáneos.

Este supuesto gabinete astrológico en el que había entrado todavía apuntaba más alto y era capaz de hacer un estudio astrológico sin fecha, ni hora, ni por supuesto lugar de nacimiento. No eran astrólogos… serían otra cosa.

Tras leerlo le resultó muy parecido a un discurso político sin contenido, similar a las respuestas que daba cuando como alumno le preguntaban algo de lo que no tenía ni idea. Pura palabrería…

La cosa se puso seria cuando después de tantos correos electrónicos, todavía seguía sin llamar al teléfono que le indicaban –con precio por minuto incluido. Ahí comenzaron las predicciones negativas…

Le anunciaron una próxima separación, añadiendo que podían darle detalles para afrontar el asunto.

Ya no tenía ningún interés en averiguar cuál sería el siguiente comunicado. Desde su punto de vista y a riesgo de equivocarse pensó que su verdadero enemigo era la ignorancia y que el camino de salida estaba en sus manos.

Ahora bien, la moneda falsa, tal y como aprendió de un cuento sufí, era la prueba de que existía moneda verdadera.

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