Coleccionemos los pequeños milagros

Coleccionemos los pequeños milagros

En nuestro mundo, en el que tantas veces decimos que cada cual va a lo suyo, ocurren muchos “milagros” que desmontan dicha visión. ¡Claro que sólo nos damos cuenta cuando estamos en un aprieto!

Pedir ayuda descubriendo que alguien nos la presta de forma completamente desinteresada y ser conscientes de que ese “acto bondadoso” que hemos recibido lo cambia todo.  Y no me refiero a las situaciones de vida o muerte, sino a las cosas del día a día que tantas veces pueden torcerse.

Sentir en carne propia estos pequeños “milagros” es una de las mejores terapias para creer y amar la vida. Y todavía es mejor cuando somos nosotros los que -como mano de un destino inexplicable- ofrecemos esas pequeñas soluciones a otros.

Si hemos de coleccionar algo, mejor aquello que nos une como humanidad que lo que nos separa.

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