Cinco fábulas cortas de Alejandro Jodorowsky

Cinco fábulas cortas de Alejandro Jodorowsky

Alejandro Jodorowsky: Pensando en aquellos a quienes les fatiga leer textos largos, he escrito estas cortas fábulas:

LAS CABRAS PESIMISTAS.- Durante muchos años un tropel de cabras anduvo tratando de llegar a alguna parte. Pero el camino parecía infinito. La mayor parte de los animales, cansados, se detuvieron, conformándose con comer la hierba seca que crecía en el sendero. La más vieja les dijo: “No se desesperen, el camino parece infinito pero no lo es. Lo que pasa es que lo vamos fabricando a medida que avanzamos”.
COMENTARIO.- No hay meta. La meta es el camino. Si piensas mucho en el futuro, matas al presente. No puedes condicionar la vida a planes ilusorios. Vive correctamente, batallando a cada segundo por ser justo: entonces el futuro se hará solo.

EL VASO ÚNICO.- Un alumno se dedica a romper vasos. Cada vez lo hace con menos golpes. Logra romper uno frotándolo sólo con la uña. Regocijado, va donde su maestro, le muestra lo que sabe hacer y espera, con orgullo, una felicitación. El maestro lo mira con piedad y le dice: “¡Hay infinitas formas de romper un vaso, pero una sola de hacerlo!”.
COMENTARIO.- Mucha gente cree que está bien en el mundo porque aprendió a criticar. Entre lo falso, mejor es, en lugar de perder el tiempo criticando, construir algo verdadero que por contraste mostrará lo erróneo de lo demás. Construir una obra perfecta demora años. Destruirla, unos segundos. Estemos orgullosos de construir, no de destruir.

LA HORMIGA COBARDE.- Una hormiguita sale a buscar alimento junto con su mamá. Están en un desierto. A un kilómetro de distancia, la niña ve un árbol. Dice, angustiada: “¡Está muy lejos, nunca podré llegar, moriré de hambre!” La madre le responde: “¡No te propongas llegar. Piensa sólo en avanzar. Así llegarás a donde quieras!”
COMENTARIO.- Nunca pienses en resultados. Solamente trata de hacer lo que haces lo mejor posible. Olvida el premio y dedícate a la acción presente. Tu satisfacción será la obra y no el fruto de la obra.

LOS DOS HUERTOS.- A dos hombres, un rey les regala sendos huertos. El que cultiva el suyo, obtiene árboles frutales y hermosas flores. El que descuida su huerto, lo ve invadido por plantas venenosas.
COMENTARIO.- Depende de nosotros mismos que nuestra vida se convierta en algo que valga la pena. Una persona puede embrutecerse o sublimarse según cuál sea el trabajo que realice sobre sí misma. Lo que distingue al ser humano del animal es que el primero tiene la posibilidad de fabricarse.

EL RADIO VANIDOSO.- Un radio transmitía música clásica, pensando: “¡Qué gran compositor soy!” Al captar un noticiero, dijo: “¡Cuánto sé! ¡Qué culto soy!” Al llegar la novela, presumió: “¡Soy un estupendo autor dramático!” Y así, transmitiendo casi todo el día, no cesó de alabarse: “¡Hago de todo: canto, recito, doy discursos políticos: soy un genio!” De pronto un gato se puso a jugar con el cordón del radio y lo desenchufó. El aparato, desesperado, se quejó: “¡Hoy estoy idiota, no puedo crear nada!”
COMENTARIO.- No poseemos, todo es prestado, hasta nuestro cuerpo. Somos fruto de una serie de fenómenos que van de lo genético a lo galáctico. Saber hasta qué punto nuestros pensamientos, sentimientos, ideas y acciones no son creados por nosotros sino por circunstancias biológicas, sociales y universales, fortalece la humildad y nos ayuda a liberarnos de la negatividad.

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