Chiste + Conciencia. Alejandro Jodorowsky

Chiste + Conciencia. Alejandro Jodorowsky

CHISTE 

-¿Cómo reventó este neumático? -interroga el garajista.
-Oh, tontamente, tontamente: rodé sobre una botella de whisky. – contesta el automovilista.
-¿Pero, cómo? Una botella de whisky se ve desde lejos.
  -Esta no, el hombre la tenía en un bolsillo.

CONCIENCIA.

Alejandro Jodorowsky: El chofer se está mintiendo a sí mismo, para eludir la responsabilidad de su crimen. La mayor parte de las personas que no han desarrollado su conciencia social, nunca asumen la responsabilidad de lo que cometen. Se dan miles de excusas, transforman a sus víctimas en culpables, escapan sin mirar hacia atrás, padecen ataques de rabia cuando se les piden cuentas, son inocentes perpetuos. A esta ralea pertenece una inmensa manada de padres ausentes. Escupen su esperma y luego, a lo Pilatos, se lavan las manos. Tanto como no es normal que las mujeres den a luz sus hijos sin contar con la presencia de su pareja, es absolutamente repugnante desde un pnto de vista humano, que los hombres no asistan al aborto de sus amantes. El feto no es “sólo de ellas”, es un producto de ambos. En cada clínica, si es ahí donde la eliminación sucede, debe estar junto a la mujer, el hombre que la inseminó, sosteniéndola moralmente, ofreciéndole su compasiva compañía… Y juntos deben, se amen o no, después del aborto realizar una ceremonia de duelo ( que he descrito en mi “Manual de Psicomagia”).

    Estos automovilistas cínicos declaran: “No hice nada malo. Es cierto que soy padre de ese niño. Pero me fui antes que naciera (lea “escapé” es lugar de “fui)”. No me conoce. ¿Qué daño puedo hacerle?…NI siquiera sabe como soy. No le importo nada. Déjenme vivir tranquilo.”… Sin embargo ese niño va a tratar de saber, toda su vida, quién fue su padre. Los seres humanos necesitan ser formados por una madre y un padre. Si falta uno de los dos, cojean psicológicamente… Cuando desarrollamos nuestra conciencia ( a esto los discípulos zen, que creen ser bombillas, lo llaman “iluminarse”) primero que nada nos damos cuenta de la crueldad nuestra y la de los otros, luego nos invade el corazón la compasión. Entonces asumimos la responsabilidad y hacemos lo que sea necesario para solucionar el problema que hemos causado. No se trata de parchar un neumático sino de socorrer al hombre atropellado.

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