El carácter se educa con buenas ficciones literarias.

El carácter se educa con buenas ficciones literarias.

Si no aprende, ¡habrá leído algo bueno, al menos!

¿Cuál es su relato favorito?

El episodio de los molinos de viento de Don Quijote, con Sancho Panza refrenándole.

¿Por qué?

Enseña que a veces hay que permitirse ilusionarse y acometer un sueño (Quijote) ¡pese a que la razón lo desapruebe (Sancho) y aun a riesgo de morder el polvo! El loco es el que no lo intenta, no el que lo intenta.

Es una interpretación.

Sancho vive en la caverna de las apariencias, mientras Don Quijote ve una doncella dónde todos ven una prostituta: esa mirada suya abre todas las posibilidades al ser humano…

Ahora me ha emocionado.

Desde Aristóteles sabemos lo reduccionista que sería un carácter fundado únicamente en el raciocinio: ¡un carácter virtuoso se teje con emociones, también!

¿Qué es un carácter virtuoso?

Un carácter compasivo, ecuánime, magnánimo, humilde, agradecido, templado, valiente… Y ser valiente implica sentir el miedo… pero saber dominarlo.

Y la virtud, ¿se aprende con cuentos?

Nacemos con natural predisposición a la virtud, ¡pero conviene fomentarla! Un ejemplo: si en un buen cuento brilla el sentido de la justicia, eso nos ayudará a ser más justos.

¿Alguna historia le marcó de niño?

En mi escuela veía una estampa en una pared: representaba un caballo de madera, y unos hombres subían y se metían dentro…

¡El caballo de Troya!

Verlo me intrigaba, me espoleaba a querer saber qué estaba sucediendo ahí… Y la curiosidad nos conduce a la lectura…

¿Qué cuento deberían haber leído los políticos para ser adultos honrados?

Los cuentos de Lancelot y Perceval enseñan los peligros de la vanagloria, de caer en las garras de la vanidad: querer ser siempre más y más… puede empeorarte.

¿Qué enseña Shakespeare?

¡Todo! Sus obras exponen todas las pasiones y pulsiones humanas, de las más altas a las más bajas, y ahí aparecen muchas heroínas muy fuertes, sean virtuosas o viciosas.

¿Cómo puedo saber que estoy leyendo un buen relato literario?

Si, al leerlo, te cuestionas algo de ti mismo. No hay mejor indicación de la buena literatura: hace florecer algo en ti. Insisto: la buena literatura es una enseñanza moral, te educa el carácter. Un consejo: no dejes de leer el cuento artúrico Gareth y Lynette…

¿Por qué?

El héroe, Gareth, enamorado de la altiva Lynette, ¡es un bruñido espejo de virtudes!: autocontrol, humildad, tenacidad, determinación, valor, paciencia y amor.

¿De haberlo leído Trump, sería otro?

Pocos cuentos debieron de contarle, y menos aún leyó. Por eso Trump sigue siendo un niño: no ha florecido aún como adulto, es alguien de carácter pueril, es un tipo incapaz de separarse de su propio ombligo.

Extracto de una entrevista con David Carr, profesor del carácter, en La Vanguardia

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