Actos de psicomagia que sustituyen a terapias basadas en palabras.

Actos de psicomagia que sustituyen a terapias basadas en palabras.

Alejandro Jodorowsky: He recibido al mismo tiempo pedidos de ayuda de dos mujeres, una de 38 años y la otra de 48 años. Creo que una terapia basada en un largo análisis mediante palabras es incapaz de darles gusto por la vida. La única manera que les puedo ser útil, es proponiéndoles actos de psicomagia.

Miriam pregunta:

Soy una mujer de 38 años, hija única; me crié en una situación familiar muy difícil. Ya desde mi infancia, mi padre alcoholizado socavó la tranquilidad y serenidad de la familia, provocando la aparición y el desarrollo de la enfermedad mental de mi madre, a quien ahora le han diagnosticado una forma de Alzheimer que la ha dejado incapaz de cuidarse a sí misma … Así, me quedé atrapada en esta situación familiar difícil que no me permitió afrontar la vida con serenidad e independencia. Todavía estoy sola, sin pareja, tengo empleos precarios y tengo que ocuparme de la casa, de mi padre y de mi madre que, a causa de la separación de mi padre, no consigo manejar, ni hablar con ella, a causa de su enfermedad precoz. Aun siendo todavía una mujer muy guapa, tengo grandes dificultades en mis relaciones con los hombres, y, en particular, no consigo tener relaciones verdaderas y sanas, sigo encontrándome con hombres con problemas y que de alguna forma me rechazan porque son incapaces de afrontar mis y sus límites … Mis amistades, salvo una que es verdadera y fuerte, se alejan y me evitan no más conocerme un poco mejor, abandonándome así a una soledad que me aleja del mundo y que a menudo me quita las ganas de vivir. No consigo afrontarlo todo sola, actualmente vivo con mi padre, que sigue tomando, a veces, y no me ayuda en nada; y claro que no puedo esperarme ayuda tampoco de mi madre, que me da problemas, más que nada … Estuve y estoy en análisis con psicólogos y psicoterapeutas más o menos excelentes, que me recetan medicinas que en algunos momentos me alivian, pero no me ayudan a entender cómo cambiar las cosas. ¿Conseguiré al fin tener una relación verdadera y sana? ¿Encontraré un poco de paz en mi vida?

Alejandro Jodorowsky responde:

Querida Miriam, el Psicoanálisis tiene más de cien años. Deberías ya saber lo que es un complejo de Edipo y lo que es un deseo incestuoso. No vives como la hija de su padre sino como su pareja. Tu madre (masoquista) se ha refugiado en una enfermedad que la anula. Tú has tomado su sitio. Eres la esposa de tu papá. Eso es lo que te hace rechazar a los demás hombres. (Diciéndote que son ellos los que te rechazan). Muy en el fondo de tu inconsciente (y no te sientas culpable por ello) deseas que tu padre, cuando está borracho, te posea. No te escandalices, por favor: los deseos incestuosos forman parte del inconsciente de cada ser humano. Para liberarte de esta situación, en lugar de relegarla en las tinieblas de tu alma, acéptala y realízala en forma simbólica. Viste con ropas de su padre a un amante ocasional, hazlo beber una botella entera de vino y vestida con ropas de tu madre deja que te posea. Si eres capaz de hacer esto, experimentarás una gran liberación. Luego entierra la botella de vino vacía, la ropa de tu padre y la de tu madre y planta sobre eso un arbolito frutal. Ya tienes 38 años. Cesa de vivir con tu padre.

Paula pregunta:

Tengo 48 años. Cuando nací, mi madre (soltera) me entregó a un orfanato sin reconocerme, sólo más tarde me llevó consigo pero nunca me amó de veras. A mi padre, le conocí, le vi morir y nunca le amé. A causa de un error cometido en el hospital, pasé 15 años entre hospitales, combatiendo para recuperar un brazo. Tuve un hijo a los 19 años, pero mi matrimonio terminó pronto, apenas las palizas que sufría me dieron la fuerza de alejarme, con mi hijo, de esa situación. Sigo teniendo graves problemas de salud y sigo sintiéndome mal desde el punto de vista sentimental. Los hombres, o mejor dicho los chicos que conozco (todos con mínimo 15 años menos que yo) me prometen todo el oro del mundo, me hacen soñar, para abandonarme inmediatamente después, sin explicaciones, y desaparecen. Me pregunto si todo esto es justo. He perdido las ganas de vivir y de comer. Yo sé que así no me hago bien, también porque deberé afrontar otra difícil operación a la cabeza, pero ya no creo ni en la amistad ni en el amor. ¿Qué es lo que todavía me puede dar alegría?

Alejandro Jodorowsky responde:

Querida Paula, en verdad te ha tocado sufrir mucho. Pero sólo has vivido 48 años, lo que es la mitad de tu vida. Te quedan otros 48 años por vivir. Debes pasearte una hora diaria con un saco en la espalda que contenga 48 plátanos. Harás este paseo hasta que los plátanos se pudran. Cavarás un hoyo y los enterrarás acompañados de una fotografía tuya. Guardarás toda tu vieja ropa en un baúl, acompañadas de la fotografía de tu madre, tu padre y tu hijo y nunca más te la pondrás. Te vestirás de pie a cabeza con ropa nueva. Te inscribirás en un curso de teatro y tratarás con toda tu energía de convertirte en una buena actriz. Aunque no lo logres, montarás un número entretenido que irás a representar en hospitales para niños. Le darás a esos pequeños enfermos todo el cariño que a ti no te dieron. Conocerás entonces la felicidad de vivir.

El arte de sanar

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