El aburrimiento es una emoción humana muy valiosa

El aburrimiento es una emoción humana muy valiosa

¿Valiosa? ¿Qué interés tiene el aburrimiento?

Hizo el primer fuego alguien que estaba aburrido. La humanidad progresó gracias al aburrimiento. Espoleó la evolución. Sin aburrimiento, no estarías aquí.

Yo creo que aburrirse es lo peor.

Lo peor es no poder aburrirse.

¿Qué gracia tiene aburrirse?

Alimenta la curiosidad, puede engendrar arte, ciencia, conocimiento, descubrimientos. El cerebro que se aburre espabila para salir del aburrimiento: se obliga a hacer algo distinto, excitante. El aburrimiento es fértil.

¿Como un abono?

Del aburrimiento brotan flores nuevas, sí. Deploro que hayamos declarado la guerra al aburrimiento, eso lo pagaremos.

¿Con qué consecuencias?

Pérdida de creatividad, rutinas, uniformización. Programamos actividades para no aburrirnos, y así castramos la ocasión de improvisar algo novedoso.

¿Es grave?

Es grave que a los niños les robemos el aburrimiento.

¿Lo hacemos?

Los hiperestimulamos para que no se aburran. ¡Pobres! Llenamos su día con escuela, actividades extraescolares, pantallas, videojuegos, estímulos… ¡Que no se aburran! A nuestros hijos los empobrecemos al evitarles el aburrimiento.

El cerebro prefiere el dolor al aburrimiento: hay drogadictos y asesinos por aburrimiento. El aburrimiento empuja a buscar estímulos: intenta que no sean destructivos.

¿Qué terapia me receta?

Cada día, cinco minutos sin hacer nada. ¡Nada! Y a ver qué pasa. Cuando conduzco una hora, no me pongo la radio. Así obligo a mi mente a vagar. O camino sin música.

Cuando me ducho, me vienen ideas.

Porque su cerebro no tiene nada que hacer, dado que tiene automatizada una rutina bajo la ducha. Así liberado, su cerebro evita aburrirse y se entretiene ligando ideas.

Me ha convencido: me daré pausas.

Se lo resumo: tan perjudicial es un exceso de aburrimiento como su ausencia total.

Extracto de una entrevista con Sandi Mann, psicóloga estudiosa del aburrimiento en La Vanguardia

Imagen:LABARIBARUSKA Fuente: El País

0 Comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: