Abandona la copia, la falsedad y el autoengaño. Descubre tus propios valores y esencia.

Abandona la copia, la falsedad y el autoengaño. Descubre tus propios valores y esencia.
Alejandro Jodorowsky: Cuando el futuro discípulo entra en la secta, se le dice: “El Gurú es para toda la vida. Tienes que ser como el perro, aceptar un solo amo. Desde ahora, cesa de buscar conocimientos en otras partes, el Maestro lo sabe todo”. En verdad te prohiben ir a aprender lo que la secta no puede darte. Hay un proverbio africano que dice “La verdad no está en una sola cabeza”. Nadie puede preciarse de saberlo todo. No “se sabe”, se está sabiendo. Hay creencias esenciales para el presente, encarnadas en el Maestro o la Doctrina, pero la misteriosa realidad, continuamente nos está enriqueciendo con nuevos tesoros. Cada día es un banquete de experiencias, iluminaciones, sentimientos, energías, felicidad. Si desarrollamos nuestra percepción, gracias a una atención continua, veremos los innumerables mensajes que florecen en nuestro mundo: a cada ser o hecho que aporta un nuevo conocimiento, los místicos hindúes lo llaman Upa-gurú, es decir, un Maestro efímero, alguien o algo que nos aporta riqueza espiritual y luego desaparece. Por ejemplo, un perro puede ser un Maestro tan respetable como Krishnamurti. Esta historia puede ayudarnos a comprender esto:
Por las calles de una aldea, un sabio y su hijo se paseaban para gozar  el perfume de la tierra mojada. Vieron a un perro vagabundo, temblando de hambre y frío, en busca de una guarida. Los portones donde rasguñó no se abrieron. El sabio le dijo al niño: “¡Obsérvalo un rato, algo aprenderemos de su miseria!”. Ya sin esperanzas, el animal se cobijó junto a una casa.  Un campesino que allí vivía, llegó de una bodega cercana con los brazos cargados de leña seca. Dio un puntapié en la puerta. Su mujer abrió y lo dejó entrar. El can observó la escena. Creyó comprender algo. Se precipitó hacia un leño que el hombre perdió en el camino, enterró sus dientes en él, y arrastrando su trofeo fue hacia la puerta para golpearla con sus patas. ¡Salió la mujer, le arrebató el madero y lo corrió a escobazos! Comentó el sabio:  “Ese perro nos ha dado una lección de lo que no se debe hacer: a pesar de ser muy inteligente, no se dio cuenta que el campesino entró en la casa no porque trajera palos, sino porque era suya. Cometió el error  de querer entrar en terreno ajeno imitando las acciones del propietario”.
Así son los malos discípulos: quieren entrar “en la casa del Maestro” (adquirir su sabiduría), imitando huecamente sus actos, cuando lo que deberían hacer es construir “su propia casa”, (la iluminación no se puede transmitir, es fruto de la experiencia personal), dejando de “robar leña” (copia, falsedad, autoengaño), para ir a los bosques y recogerla ellos mismos. (Descubrimiento de sus propios valores y esencia).
Conversación con un maestro perro