Noche de “psicomagia”, para intentar dejar atrás tristezas y obstáculos, con Christophe Richart Carrozza

Noche de “psicomagia”, para intentar dejar atrás tristezas y obstáculos, con Christophe Richart Carrozza

Vivir con un adicto, dejar de fumar, dificultad para quedar embarazada, deseos incestuosos, miedo a la oscuridad, insatisfacción con su propio rostro, depresión o angustia continua sin motivos, querer abandonar un lenguaje agresivo; todas son suficientes motivaciones para llegar a la psicomagia y encontrar un acto mágico específico para empezar quizás una vida nueva, dejando atrás el padecimiento y el dolor. De los cientos de miles de personas que siguen a su creador, Alejandro Jodorowsky (sólo en Facebook tiene casi dos millones de fans), que hasta ahora debían trasladarse únicamente a París para conectar con la disciplina, desde hace apenas unos meses tienen en Buenos Aires encuentros como los de la Ciudad Luz. Combinación quizá del chamanismo, psicoanálisis, teatro y tarot, aquí pues una noche porteña psicodiferente.

De pronto, en un bar de flamenco en Palermo, sesenta personas beben jerez y comen tortillas a la espera de que alguien pueda darle respuesta a sus inquietudes más profundas, sus angustias quizás nunca antes reveladas. Muy lejos de ahí, en otro lugar parecido, pero más sobrio, en la ciudad preferida de Cortázar, otra decena de fervorosos seres esperan su turno para enunciar, en voz alta, sus preocupaciones más inquietantes. De la calle El Salvador, epicentro argento, a la avenue Daumesnil, en París, el hilo conductor es la psicomagia y los kilómetros se reducen infinitamente. Los encuentros que hace dos décadas se hacen en la ciudad europea aterrizaron hace menos de un año en nuestro país, único en el mundo en tener esa exclusividad.

Lo que vendrá en Palermo será entonces un gran happening terapéutico que comienza con un video donde se escuchará a Jodorowsky hablando del tarot de Marsella, presentará los arcanos mayores y menores organizados en un gran mandala. En su libro Psicomagia explica por qué es importante la lectura de las cartas para ayudar a la persona que lo consulta: “El tarot me ayuda a sacar a la luz secretos inconfesables en un primer momento”, dice sobre quienes buscan una respuesta.

Nacido en Chile, nacionalizado francés y de madre argentina, su currículum es de lo más ecléctico: sanador psicomágico, instructor de tarot, ganó fama como cineasta y director de teatro pero también es actor, mimo, escultor, pintor, historietista y tantas cosas más. Aunque él ya no esté ni aquí ni allá ni hoy ni mañana, sus asistentes personales, tan embebidos de sus conocimientos por haber estado muchos años a su lado, serán los que sigan vigentes su vital legado.

Por eso quienes se enteran, motivados por profundizar conocimientos sobre su ser y resolver dilemas prácticos, vienen a este lugar llamado Tiempo de gitanos. Con mayoría de mujeres entre los espectadores, casi la mitad todos jóvenes, puntualmente a las 21 escuchan al presentador del evento, René Martinucci, el organizador de Psicomagia Argentina. De alguna forma, nadie le explicará a la gente qué es exactamente esta apasionante disciplina porque en algún sentido todos tuvieron contacto con textos, películas y otras obras de su mentor, Alejandro Jodorowsky.

En su lugar estará entonces Christophe Richart Carrozza, psicomago francés, con más de 22 años en el tema y ocho al lado de su maestro, que escuchará a muchos de los asistentes y a quienes, en casi un perfecto castellano, les dará información sobre sus vidas, acompañados de algún acto psicomágico que a los ojos de cualquier descreído podría parecer un hecho casi absurdo.

“Un día estaba en uno de los cursos de Alejandro (Jodorowsky), me encontraba al lado de él, de pronto me miró y me dijo: `Tienes que ir vestido de mujer y caminar por la Champs-Elysées` -cuenta Christophe con una sonrisa. El no sabía nada de mí y de pronto que me dé ese acto tan fuerte en esa época me sorprendió. Después pude entender que mis padres querían que naciera una mujer pero llegué yo y mi tercer nombre, Anne, es femenino. Ese nombre además era el de una hermanita que había fallecido, te imaginás la fuente de depresión que te genera eso”.

Luego recordará que en el tiempo que estuvo semana a semana en Le Temeraire, el bar donde se sigue con la tradición de hacer estas reuniones en París, habrá visto alrededor de seis mil personas que se llevaban tarea para hacer si querían liberar sus trabas emocionales. Jodorowsky dirá en sus libros que los actos son muy efectivos porque el inconsciente no distingue entre realidad y representación, entonces son diseñados a medida y se prescriben según las particularidades de cada persona y su árbol genealógico.

Ahora el psicomago está en el pequeñísimo escenario (una especie de tarima) sentado y en la mesa juega con un mazo de cartas de tarot. El que está del otro lado es Matías, de sólo 19 años, que vino sin compañía a este encuentro mensual místico. Contará que su madre perdió un embarazo antes que el llegara al mundo y preguntará preocupado por sus ataques de pánico y su depresión. “¿Cómo puedo superar lo que estoy pasando?”, consulta. “Siento que tú tienes que cantar en este momento. ¿Conoces una canción para compartirla?”, le dice Christophe. Matías titubea, dice que sí, pero no, que prefiere no cantar y que no se anima.

Escoge tres cartas del mazo y aparecen El Colgado, La Emperatriz y El Mago. “Tendrías que hacer algo creativo para avanzar –insiste el francés. El Mago es porque tienes que hacer algo nuevo, artístico. Te propongo que cantes como una manera de salir”. Antes le dará un acto psicomágico para quitar la carga de haber llegado al mundo luego de un hermano fallecido en la gestación. Una hora después, Matías vuelve, se anima y canta desenvuelto “No me arrepiento de este amor”, de Gilda. Todos aplauden. El está feliz, inmensamente satisfecho.

Escuchar la angustia del otro en voz alta impacta. En París dicen que los participantes son más tímidos y que acá no tienen tantas trabas con eso, al menos hasta ahora. Las temáticas que se irán escuchando en la voz de los participantes varían, pero por charlas previas que este periodista tuvo con algunas personas en el bar, lo que vendrá no será precisamente liviano: reincidencia en el cáncer, depresiones, abusos familiares, hijos no queridos, pareja sin deseo sexual.

Luego de una improvisación actoral, que denominan Tarot Físico, donde tres personas representan a diferentes cartas que saca el público y se entremezclan entre ellos generando un acting, alguien toca “Cielito lindo” para alegrar los corazones. A veces participantes que estuvieron en encuentros anteriores vienen a cumplir alguno de sus actos y hacen alguna demostración artística en este espacio como parte de la liberación.

Juan deja la cerveza por un momento, escucha atento lo que sucede y cuenta que hace cuatro o cinco años que sigue la psicomagia y la metagenealogía y que le gusta venir a estos encuentros. “Hubo un día en que sentí la necesidad de estudiar y hacer cursos de tarot. Me animé a hacer lecturas a la gente y creo que la psicomagia es una terapia realmente sanadora”.

Mientras, en el escenario está Micaela, colombiana ella, que dice que “como la mayoría, estoy en crisis también”. Contará que lleva veinticinco años en pareja, con quien además tiene un negocio. Saldrán las cartas El Mundo, El Diablo y La Fuerza. El psicomago entiende que la relación está desgastada pero no terminada, que necesitan hacer algo creativo. “Podrían encontrarse en un hotel, como si fueran amantes, vestidos diferentes y con pelucas para casi no darse cuenta quiénes son, llamándose de otra manera y tener sexo. El debe irse sin decirte una sola palabra y se vuelven a ver en su casa como si nada”. ¡Qué noche mágica, ciudad de Buenos Aires!

Por Alejandro Czerwacki, Especial para Clarín

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