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Me enamoro de ti…

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El amor aparece cuando hay complementariedad en los cuatro niveles del ser.

Yo me paro frente a ti y tenemos una comunicación de pensamiento,

somos complementarios;

tenemos una comunicación emocional,

somos complementarios;

tenemos una buena comunicación sexual y creativa,

somos complementarios;

y nuestra compañía nos agrada.

*

No quiero que me ames

quiero que ames

los incendios no tienen dueño.

Cuando rompes el deseo de apoderarte de alguien, empiezas a amar

*

Alejandro Jodorowsky

 9 Efectos corporales resultantes de estar locamente enamorad@s 

Nick Constantine

Respecto al destino, ¿somos obedientes o valientes?

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Alejandro Jodorowsky: Antes de nacer fuimos algo, como algo seremos después de morir. Ese algo supone una energía que nos hace nacer con una misión determinada. Nacemos con un destino pero hay otro que nos creamos con nuestras acciones.

*

Cristóbal Jodorowsky: La psicogenealogía nos muestra cómo los comportamientos de cada individuo están profundamente marcados por su contexto familiar, social, histórico-cultural y universal.

Definirnos es obedecer. Cada vez que decimos “yo soy tal y tal…”, estamos siendo fieles al destino impuesto por el árbol genealógico. Continuamente nos definimos con etiquetas que nos coloca la familia, pero definirnos es limitarnos, es no darnos la oportunidad de cambiar. A cada instante mutamos, lo que éramos hace un minuto, ya no lo somos y lo que somos cambiará en el minuto siguiente, ¿por qué ese empeño en fosilizar lo que somos?

*

Juan Trigo: Tu eres tu propio destino, tu propio camino, tu propia libertad. Los maestros son peregrinos en este planeta, como tu. Intercambia con ellos, pero la decisión de vivir es tuya. No esperes que la felicidad venga del exterior. Nadie puede hacerte feliz. Solo tu y tu ejercicio de tu propia libertad que, como su nombre indica es particular y distinta para cada uno.

*

Claudio Naranjo: Eso que llaman destino eres tú mismo.

*

M. Buber: Destino y libertad se hallan solemnemente prometidos el uno al otro. Sólo el hombre que hace de la libertad algo real para él encuentra al destino. A ese hombre el destino se le aparece como una réplica de su libertad. El destino no es su límite sino el cumplimiento; libertad y destino enlazados dan un sentido a la vida. A la luz de este sentido, el destino, ante la mirada antes tan severa, se suaviza hasta el punto de parecerse a la Gracia misma”

Imagen: Nick Constantine

 

SER O ESTAR

¿QUÉ SIGNIFICA VIVIR RODEADO DE MUCHÍSIMAS MASCOTAS: PERROS, GATOS, PÁJAROS, ETC?

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Alejandro Jodorowsky: “Yo, como todos los seres humanos, vivo rodeado de incontables mascotas animales: leones, tigres, elefantes, ballenas, águilas, cuervos, delfines, gusanos, pulgas, abejas, ciervos, perros, gatos, pájaros, etc… Sólo que estas bestias viven en libertad. Cuando las enjaulamos en nuestras casas, padecemos una simpática fobia contra la sociedad humana. Fobia que respeto porque en cierta manera mitiga el dolor del abandono… Es cierto que no hay que tomar a los animales domésticos por hijos, pero si es cierto que hay que amar a los animales, a todos, incluso a los que consideramos “dañinos”. Todo lo que produce nuestro planeta es sagrado y tiene su misteriosa razón de ser. Confucio decía: “Si para sobrevivir debes comerte un pez, cocínalo bien para que no haya dado su vida en vano”.

Respuesta de Alejandro Jodorowsky a Plano Sin Fin

21 Lecciones sobre las mascotas

 

luna

Tenemos dos cuerpos, el real y el imaginario.

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Alejandro Jodorowsky: Un poeta está sentado delante de la puerta de su casa, inclinado mirando una cacerola llena de agua. Pasa un monje zen que le pregunta: “¿Qué haces?”. El poeta le responde: “Observo el reflejo de la luna en esta agua”. El monje le dice: “Si no te duele el cuello, ¿por qué no observas a la luna directamente?”.

Sigmund Freud dijo: “Nunca nos encolerizamos por lo que creemos, sino por una causa inconsciente que rechazamos comprender”. Si nos hiciéramos conscientes, jamás nos encolerizaríamos. Cuando nos enojamos siempre hay un conflicto inconsciente que no hemos resuelto. De la misma manera, no se sufre nunca por lo que creemos. Esta afirmación nos conduce a la historia del reflejo de la luna. Las palabras son un reflejo imperfecto de la realidad… Un borracho, mientras atraviesa un puente, mira hacia el río y pregunta: “¿Qué es eso que brilla en el agua?” Le responden: ” Es la luna”. El borracho exclama: “¿Pero cómo llegó hasta ahí?”… Los vapores del alcohol le hacen tomar el reflejo por la realidad.

En un accidente, alguien pierde una pierna. Al despertarse en el hospital no se da cuenta de esto porque siente que mueve los dedos de la pierna que le falta. Cuando perdemos un miembro, continuamos sintiéndolo. Hay piernas fantasmas, brazos fantasmas, orejas fantasmas, pene fantasma, etc. Eso quiere decir que tenemos dos cuerpos: el real y el imaginario… En la vida corriente, ¿cuál es el que sentimos? Los dos al mismo tiempo. Esto lo han sabido desde tiempos remotos los chamanes y los guías espirituales. En toda religión se establecen biologias fantásticas. En India se cree firmemente en los 7 chakras, los chinos inventaron los meridianos corporales, los chamanes mexicanos detectan en el cuerpo 13 centros donde “habitan” diferentes dioses. ¡Y todas esta biologias imaginarias funcionan!

La curandera Pachita, imitaba operaciones en el cuerpo real. Con un cuchillo de caza y un par de tijeras “operaba” al enfermo. Parecía abrir una herida de la cual saltaba sangre y extirpaba un tumor, o cambiaba un órgano por otro. No se podía ver claramente la operación porque colocaba algodones alrededor del sitio donde iba a cortar, y sobre esos algodones derramaba un litro de alcohol. Además el cuarto estaba en la semioscuridad alumbrado por una sola vela, porque Pachita afirmaba que las vísceras no estaban habituadas a soportar la luz eléctrica. ¿Era verdad, era ilusión, prestidigitación, milagro? No lo sé ni me importa, el hecho es que curaba… Corría sangre hedionda, se extraían pedazos de carne podrida, se oía el aserrar de huesos, y llantos y gritos de dolor. Pachita usaba como gran medicina el terror. Curaba actuando directamente sobre el cuerpo imaginario.

Inspirado por esta genial curandera, me propuse sanar personas actuando sobre su cuerpo imaginario. Por ejemplo, a un señor que tartamudeaba desde hacía 30 años, imitando con los gestos apropiados que le cambiaba la mandíbula, (sin engañarlo, aplicándole el hueso de una pierna de pollo en la mejilla) lo liberé de su defecto. Actuando sobre el cuerpo imaginario se puede producir efectos en el cuerpo real.

Si entras en trance, en meditación profunda, y sientes a tu cuerpo imaginario, verás que es semejante a tu cuerpo real pero con una forma perfecta y con cualidades muy superiores a las “reales” tuyas. Este cuerpo fantástico corresponde a tu Ser Esencial, el que no fue deformado por la familia y la sociedad en que naciste. Si te concentras en ese cuerpo inmaterial, puedes sentir como son tus verdaderos pies, tu verdadera cara, tu verdadera cabellera, tu verdadero sexo, tu verdadera energía, tus verdaderos poderes. ¿Tienes un cuerpo de mujer o de hombre? ¿Tienes alas? ¿Cuatro brazos? ¿Mides tres metros? He propuesto esta meditación en talleres y los participantes han descubierto con verdadera alegría qué sensación les produce su cuerpo imaginario. Cuando les pido que marchen sintiendo el cambio que ese conocimiento les produce, sus cuerpos reales vibran con una nueva vida. Todos se sienten invadidos por una alegría celular.

Pienso que esto sucede porque cuando llegamos al vientre de nuestra madre, ésta, influída por su familia, su sociedad y su cultura, deforma nuestro cuerpo y espíritu, que son perfectos y con cualidades espirituales infinitas, geniales, y los somete a moldes creados por el pasado. Es así como nacemos con un cuerpo real marcado por los problemas psicológicos de nuestros padres y antepasados y un cuerpo imaginario, libre, que nos acompañará toda la vida y al que, si seguimos la senda mágica, se nos hará una necesidad esencial conocer.

Si tenemos un cuerpo imaginario, es también necesario que nos demos cuenta que tenemos una mente imaginaria. Tenemos pensamientos inconscientes, percepciones olfativas, audiciones, tactos, visiones, sabores mucho más desarrollados que los que creemos “reales”. Vemos más de lo que creemos ver, oímos más de lo que creemos oír, gustamos más de lo que creemos gustar, olfateamos más de lo que creemos olfatear, percibimos con el tacto mucho más de lo que creemos percibir, pensamos más de lo que creemos pensar. No sentimos por completo nuestras sensaciones, tenemos pensamientos de los que no nos damos cuenta, vivimos dentro de limites perceptivos, provocados desde que nacemos por nuestra familia y luego por la sociedad. Nos sumergen en prejucios y concepciones anquilosadas de la realidad y de nosotros mismos. Debemos aprender a pensar con libertad, (no digo con “inteligencia”, digo con “libertad”). El trabajo mágico consiste en disolver los límites de nuestra inteligencia y de nuestras percepciones. Estos limites nos encierran en calabozos irreales que nos impiden acceder a la conciencia suprema. La llave para lograr esto es la atención.

Te propongo que tomes un papel y escribas en él todas tus creencias. El pensamiento humano no está basado en verdades objetivas sino en creencias. Creer algo es saber, pero no es conocer. Escribe junto a lo que crees, lo que conoces. ¿Crees que amas o conoces el amor?. ¿Crees en la generosidad o conoces la generosidad? Al hacer esta lista te darás cuenta que lo que te sucede con los pensamientos, te sucede con los sentimientos. Crees poseer emociones que no son tuyas, no te corresponden. Ya sea porque son restos de la infancia o porque pertenecen a tus padres o a otros familiares. Muchas personas arrastran una depresión que han copiado de su madre, un sentimiento de fracaso que imitan de su padre, etc. Cuando consideres que has terminado esta lista, corta la columna de creencias y quémala. Luego entierra la columna de conocimientos y planta sobre ella una mata florida.

También tenemos deseos y necesidades que no son nuestros. ¿La enfermedad que padezco está en mi cuerpo real o en mi cuerpo imaginario? Conocí a una mujer que se quejaba de tener un tumor en la columna vertebral que le devoraba la medula espinal. Ninguna radiografía había podido detectárselo. Sin embargo ese tumor fantasma le creaba una barrera entre su cuerpo real y su mental real, impidiéndole vivir su emocionalidad femenina. Sus padres habían deseado tener un hijo y no una hija. Mi consultante, no podía asumir su cuerpo de mujer, cualquier manifestación de él, sentimientos amorosos, orgasmo, reglas, maternidad, la alejaba del amor de sus padres. No pudiendo eliminar esta manifestaciones, se creaba un tumor invisible en la columna vertebral. ¿Qué se debe curar, el cuerpo orgánico o el cuerpo imaginario? La medicina oficial daría un gran paso hacia adelante se se propusiera curar los dos cuerpos al mismo tiempo. Si el tumor se forma en el cuerpo imaginario, al cabo de un tiempo puede ser reproducido por el cuerpo real. Cuando Pachita operaba al cuerpo imaginario, el enfermo tenía que esperar seis mesas para que la curación se propagara a su cuerpo real. El resultado no era instantáneo.

Pon tu atención en tus sentidos. Observa lo que estás viendo, oyendo, tocando, gustando, olfateando. Verás que estás plagad@ de hábitos, repeticiones, ideas petrificadas. Los artistas nos enseñan a desarrollar los sentidos: los pintores saben ver más, los escultores descubren nuevas relaciones del tacto con los volúmenes, los músicos descubren que los ruidos son también música. Sin embargo los magos van más lejos: al tocar un objeto pueden saber su historia, sentir a quienes los han tocado o fabricado. Pueden conversar con los objetos y los animales, no con idiomas conocidos, sino con percepciones sutiles. También pueden sentir el olor de las ideas o de los recuerdos… Tú, trata de vencer a tus límites. Por ejemplo, propónete pensar de una manera que siempre te has negado a hacerlo. Si te educaron para que tuvieras una imagen gentil, positiva del mundo, deja venir a tu mente los pensamientos más oscuros, sádicos, destructores posibles. O al revés, si vives con conceptos negativos, permite que entren en tu mente concepciones sublimes. Ponte en lugar de los objetos, recorre tu casa imaginando lo que siente cada mueble, cada planta en su macetero, cada cosa que te han regalado. Observa los sentimientos que repites. Anota los cómplices que te acompañan. Si eres frígida pregúntate por qué te enredas con eyaculadores precoces. Pregúntate por qué, si deseas tanto tener un hijo formas pareja con un hombre que tiene problemas con su esperma. ¿Por qué te enamoras siempre de mujeres casadas? Detecta a todo ese mundo de cosas imaginarias que repites sin cesar. En fin, pregúntate:

¿La sensación que tengo de mi cuerpo es completa? ¿Vivo en un cuerpo real o en un cuerpo imaginario? ¿Mi manera de vivir me corresponde o corresponde a otras personas? ¿Qué es lo que es auténtico y completo en mí y qué no lo es? ¿Veo mis hijos reales o sólo los veo en la forma en que los imagino? ¿Qué de lo que en verdad soy me han prohibido ser? ¿Qué de lo que de ninguna manera soy me han obligado a ser?

 Imagen: 

 

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¿Usted cree realmente que el tarot dice cosas?

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Alejandro Jodorowsky: Desde luego. Claro que sí. Pero yo no soy Nostradamus. Soy un hombre honesto que leo el presente. La gente tiene problemas que quiere resolver hoy.

¿Usa el tarot para que surjan los traumas escondidos sin necesidad de hacer terapia?

En cierta forma. La mayor parte de las preguntas que la gente hace tienen que ver con traumas de la infancia. La gran diferencia es que el tarot da respuestas y soluciones. Para mí, el tarot es un instrumento, un test psicológico para comprender dónde está el bloqueo y encontrar la explicación en el pasado de cada uno.

El miércoles que adn CULTURA asistió a la sesión pública de tarot, se sentó frente a Alejandro Jodorowsky una espléndida española de 40 años.

Alejandro Jodorowsky: Mientras mezclas el mazo, piensa en la pregunta que quieres hacer y me la dices (le indicó con suavidad)

¿Por qué todo me va mal? El trabajo, el amor Todo.

Cuéntame algo de tu vida. ¿Cómo es tu familia?

Mi padre murió. Mi madre vive y yo soy hija única Bueno, en realidad, mi madre tuvo un niño antes que yo, que murió cuando tenía un año.

Alejandro Jodorowsky: ¿Y cómo se llamaba?

Antonio.

Alejandro Jodorowsky:  ¿Y tú te llamas Antonia?

Sí.

Pues no me sorprende que las cosas te vayan mal: tú no existes. Hasta nombre de hombre tienes. Lo que todavía no has comprendido es que lo que pasó no es problema tuyo, sino de tu madre. Tira tres cartas.

(Después añadió)

Aquí veo el amor, el trabajo y tu realización personal. Pero antes, tendrás que hacer algo por ti misma. Comprarás dos kilos de pasta de almendras. Irás a tu casa, te desvestirás y, una vez acostada en la cama, te pondrás la pasta estirada sobre la piel y te dormirás, para que tu hermano deje de una vez tu cuerpo. Después no tires la pasta, haz con ella un muñequito, escoge el día del mes en que murió tu hermano y llama a tu madre para decirle que pasarás a tomar el té. Cuando llegas, se lo ofreces, esperas que coma un pedazo y recién entonces le dices: “Mamá, he venido a decirte que hoy cambié de nombre”.

A continuación de Antonia, le llegó el turno a la italiana Donatella, que con 25 años ha decidido inconscientemente seguir siendo una adolescente para que su padre no la deje de querer. En tres preguntas, Alejandro Jodorowsky fue capaz de adivinar que esa bella mujer con voz de pajarito nunca había tenido una menstruación.

Alejandro Jodorowsky: Donatella tendrá como tarea aprender a cantar.

¿A cantar? Pero, ¿para qué?  (preguntó, perpleja)

Porque todavía no te has dado cuenta de que tienes ovarios. Tienes tanto miedo de descubrir tu cuerpo de mujer que has decidido existir sólo hasta la base del cuello. Por eso hablas como una niña de diez años. A medida que el aire entre en tu cuerpo para aprender a cantar, irás descubriendo todo lo demás.

Darío, otro italiano, hijo único, no consigue hacer nada con su vida, víctima de su madre, que decidió hacerle pagar un parto prematuro y difícil. Alejandro le toma la cabeza con una infinita ternura, lo mira a los ojos y le dice:

“Darío, tú tienes derecho a existir. El mal parto lo padeció tu madre, no fue tu culpa”. Y Darío solloza tanto que no puede levantarse de la silla.

La verdad, poco importa que el observador atento tenga la certeza de que Alejandro Jodorowsky le hace decir al tarot lo que él considera necesario. Lo fabuloso, lo increíble, lo que deja sin aliento es la capacidad que tiene ese mago Merlín -reencarnación de Freud y de Lacan- para darse cuenta con sólo tres preguntas de los sufrimientos más recónditos del alma. Todo eso, mientras el crédulo esotérico que tiene enfrente mezcla esos arcanos e invoca a todos los espíritus del más allá.

Alejandro Jodorowsky: “El tarot permite instalarnos en un espacio donde nuestro inconsciente se halla en estado de hablar de una forma que supera el nivel racional”

¿Está seguro de que no le hace decir al tarot lo que le da la gana?

Le aseguro que no. Pero es verdad que, independientemente del tarot, hay fenómenos de intuición y de telepatía para los cuales hay quienes están más preparados que otros.

Usted se refiere a esa capacidad suya de adivinar rápidamente lo que le pasa a la gente.

Sí. Con mucha frecuencia, apenas se sientan frente a mí, me doy cuenta de lo que hacen. Como sucedió con Darío: apenas lo vi, supe que era músico. Por eso se lo dije, porque para él, que trató toda su vida de serlo y nunca pudo, el hecho de escuchar a alguien llamarlo “músico” ya fue una liberación.

Algo que llama la atención en usted es la profunda empatía con la gente que viene a verlo.

Así es. Amar al prójimo es un sentimiento maravilloso, sublime. Un don de la vejez. Piense que yo comencé a tirar el tarot pasados los 40 años.

¿A qué atribuye que venga gente de todas partes del mundo y haga horas de cola para sentarse 15 minutos frente a usted y hacerle una pregunta?

A que quiero a la gente. Los quiero ayudar sin contrapartida. Es simple: la gente necesita sentirse querida. Necesita que le den un poco del amor que no recibieron de niños o del “malamor” que signó sus vidas.

Pero, algunas veces, ayudar es más difícil que otras. Porque también están esas preguntas terribles, que tienen que ver con la muerte o enfermedades terminales.

-¿Me voy a curar? -preguntó una latinoamericana, víctima de un tumor cerebral.

Alejandro Jodorowsky:  Naturalmente te diré que sí. Yo sé y tú sabes que el cerebro es el único órgano sensible a la sugestión. Tira tres cartas ¿Ves? Sí, te curarás.

¿Cómo apareció el tarot en su vida?

Fue en Santiago, en un subsuelo de una francesa llamada Marie Lefèvbre, que tenía 60 años y vivía allí con un chiquilín de 18. Era pobrísima, pero siempre había en su casa una olla llena de sopa para todos aquellos que iban a visitarla. Nosotros teníamos 20 años y caíamos en banda, ebrios y sin dormir, al final de esas noches poéticas en las que arreglábamos el universo. Marie nos daba de comer y después nos leía el tarot que tiraba sobre el vientre de su amante, completamente dormido. Así entró el tarot en mi vida. A partir de ese momento, comencé a coleccionar los mazos de tarot y llegué a tener centenares.

Sin embargo, el único que practica es el tarot de Marsella. ¿Por qué?

Durante un viaje a México en compañía de Marcel Marceau [Jodorowsky escribió durante casi diez años los sketchs para el célebre mimo francés], Leonora Carrington, que había sido amante de Max Ernst durante la Guerra Civil Española, me había regalado un mazo creado por el ocultista Arthur Edward Waite, del cual yo no me separaba por nada del mundo. Pero una noche se lo regalé a André Breton, con quien solíamos reunirnos en un café de París, convencido de que lo impresionaría. Breton me miró con desprecio y me dijo que el único tarot que valía la pena era el de Marsella. Él se había inspirado en ese tarot para escribir Arcano 17 .

Alejandro Jodorowsky asegura que a pesar de que no siempre estuvo de acuerdo con el célebre surrealista (“no entendía nada de publicidad, de pornografía, de ciencia-ficción”, afirma), éste había sido capaz de sentir que ese tarot tenía algo de mágico.

¿Y cuál es la diferencia con los otros?

Es el más antiguo de todos, data probablemente del año 1000. También es el más puro.

¿Nunca se le ocurrió volverse gurú?

Jamás. Un proverbio tibetano dice: “Si ves un buda vivo, córtale la cabeza”. Hay que cuidarse mucho de las personalidades demasiado fuertes. Es verdad que en el mundo actual la figura del padre está cada vez más desdibujada. No estaría mal, en casos excepcionales, que apareciera un gurú bueno e inteligente para guiar a aquellos que lo necesitan. El problema es que cuanto más poder se tiene sobre los demás, mayor es la tentación de dominar, de aplastar.

Usted debe de haber sido un niño muy feliz.

No, mi infancia fue solitaria y triste. Mi madre nunca me tocó. Mi único consuelo eran los libros. De allí debe venirme esa necesidad de tender una mano a los otros.

En 1953, cuando llegó a París, Jodorowsky llamó a las tres de la mañana a André Breton.

¿Y usted quién es? -preguntó el autor de Nadja .

Alejandro Jodorowsky.

Usted debe de estar loco. Primero, yo no lo conozco. Segundo, ¿cómo se le ocurre llamarme a estas horas?

Porque quiero salvar el surrealismo.

Breton le colgó el teléfono y no se vieron hasta siete años después. Alejandro Jodorowsky se quedó con la frustración de no haber cumplido su misión. Sin embargo, gracias al papa del surrealismo, conoció el tarot de Marsella y, desde entonces, su manía de ayudar alcanzó una dimensión cósmica, sobrenatural.

Extracto de una entrevista con Alejandro Jodorowsky, adn*CULTURA